“Es un fracaso”: Sequía de campeonatos de Yankees se extiende a 17 temporadas

5:45 PM UTC

NUEVA YORK -- No hubo una reunión de equipo, ni un discurso motivacional en el clubhouse a medida que se acercaba el primer pitcheo la noche del miércoles. Con la espalda contra la pared, estos Yankees entendían lo que estaba en juego: jugar bien durante los siguientes nueve innings, o soportar otro largo invierno lleno de preguntas.

Los Yankees se prepararon y hablaron como si no estuvieran listos para que su temporada terminara. A pesar de esas intenciones, sus esperanzas de campeonato expiraron con una derrota 4-3 ante los Rays en el Juego 3 de la Serie Divisional de la Liga Americana, con El Bronx albergando otra celebración de los visitantes.

“En lo que a mí respecta, es un fracaso ya que no pudimos hacer el trabajo”, expresó Ben Rice. “Toca pensar en el próximo año, lamentablemente... Nos superaron, simple y llanamente. Lanzaron mejor que nosotros, batearon más que nosotros. Es así de simple”.

Luego de 93 victorias en la campaña regular y una barrida abultada sobre los Medias Rojas en la Serie del Comodín de la Liga Americana, lo que el manager Aaron Boone describió como su “clubhouse roto” pasará el resto de octubre como observadores, con la sequía de Series Mundiales de la franquicia ahora extendida a 17 temporadas, mientras aquel desfile en el 2009 se desvanece aún más en la memoria.

“Tenemos que ser más completos ofensivamente, defensivamente, en el pitcheo”, indicó Boone. “Hicimos cosas muy buenas este año, pero en última instancia no lo suficientemente buenas para vencer a un equipo de los Rays realmente bueno”.

Max Fried permitió un jonrón para tomar la ventaja ante el cubano Víctor Mesa Jr. en su último pitcheo, un sweeper colgado en la sexta entrada que aterrizó en las gradas. Pero la jugada más memorable fue el cuadrangular que no fue: lo que inicialmente pareció ser un vuelacercas de Anthony Volpe para empatar el encuentro por encima de la cabeza de Mesa en el jardín izquierdo.

Mesa inmediatamente señaló hacia el público, donde la pelota había golpeado las manos de un hombre. Una revisión de los árbitros determinó interferencia de los aficionados en la jugada, ya que un ángulo de la repetición mostró al fan extendiendo los brazos más allá del muro. A George Lombard Jr. se le otorgó el plato, y a Volpe se le acreditó un doble.

La multitud de 48,865 personas protestó ruidosamente, y después de que se despejara la basura de la zona de seguridad, Spencer Jones se ponchó para terminar el acto.

“Esperábamos avanzar”, confesó Volpe. “Si nos hubieran dado una paliza y no hubiéramos tenido oportunidad, de alguna manera probablemente sería mejor”.

Los Yankees nunca tuvieron la ventaja durante 27 episodios en la SDLA, barridos en una serie al mejor de cinco por segunda vez en la historia de la franquicia. La otra ocasión fue en la Serie de Campeonato de la Liga Americana en 1980, ganada por los Reales.

Por segunda vez en 15 días, el clubhouse de visitantes del Yankee Stadium se llenó con una fiesta de los Rays, esta vez, brindando por su avance a la SCLA, a la espera de la conclusión de la SDLA entre los Medias Blancas y los Guardianes.

“No nos gusta eso, que otros equipos celebren en nuestra casa”, declaró el capitán Aaron Judge, quien estuvo inactivo para la postemporada. “Pero si no te gusta, tienes que jugar mejor”.

Al igual que los Azulejos hace un año, los Rays fueron un problema que los Yankees nunca parecieron poder resolver, terminando a 4.5 juegos de diferencia en el Este de la Liga Americana y perdiendo siete de sus 13 choques de temporada regular.

La reputación de Tampa Bay por su juego impecable brilló: Los Rays corrieron las bases agresivamente y presionaron a la defensa de los Yankees.

Esas diferencias fueron más pronunciadas en la SDLA, sin embargo, especialmente en los primeros compromisos de la serie en el Tropicana Field. Los Yankees fueron limitados a un hit en el Juego 1, luego cometieron cuatro errores en una derrota en el Juego 2, cayendo por séptima vez en nueve partidos en el Tropicana Field esta campaña (incluyendo los playoffs).

“Les dimos algo de espacio para respirar, y lo tomaron y aprovecharon”, señaló Lombard Jr. “Duele. Apesta. Pero vamos a tener que aprender de esto y no dejar que suceda el próximo año”.

Nueva York borró un par de déficits tempranos en el Juego 3, respondiendo después de que Tampa Bay diera los primeros golpes. Rice conectó un sencillo remolcador ante Nick Martínez en el tercer tramo, y Jones recibió a Ian Seymour con un doble impulsador en el cuarto.

No fue suficiente. La ausencia de Judge fue ciertamente un factor, ya que la ofensiva nunca pareció ser la misma después de perderlo por lesión a finales de mayo, pero eso por sí solo no explica por qué un equipo con la tercera nómina más alta del béisbol (aproximadamente US$308.3 millones) está empacando sus maletas una vez más tres semanas antes de Halloween.

“A estas alturas, ni siquiera creo que motivado sea la palabra correcta”, comentó Volpe. “Creo que simplemente [estamos] molestos. Hay demasiadas cosas acumuladas sobre tus hombros que se siente como que ya es suficiente”.

El resultado del miércoles les asegura mucho tiempo para reflexionar sobre lo que salió mal, y lo que este grupo podría necesitar para superar el obstáculo.

“Pasamos por mucho como grupo este año”, culminó Boone. “Tuvimos muchos desafíos, y mucha gente allí adentro superó esos retos, pero obviamente no fue suficiente. Y hoy es lo peor”.