
Los Rays de Tampa Bay completaron una barrida de tres juegos sobre los Yankees de Nueva York la noche del miércoles, asegurando su tercer viaje a la Serie de Campeonato de la Liga Americana (SCLA) en la historia de la franquicia. Ahora, sólo les queda relajarse y esperar para saber quién viajará al sur de la Florida para el Juego 1 de la SCLA, programado para la noche del lunes. Podrán hacer lo mismo que todos nosotros: Sentarse a disfrutar del espectáculo.
¿Serán los Guardianes o los Medias Blancas sus rivales? Aquí presentamos tres preguntas clave de cara al Juego 4 de la Serie Divisional de la Liga Americana entre ambos equipos la noche del jueves.
Guardianes vs. Medias Blancas (CWS arriba 2-1)
8 p.m. ET, TBS/HBO Max
Abridores: Parker Messick (CLE) vs. Hagen Smith (CWS)
¿Está de regreso José Ramírez?
Por más positiva que haya sido esta temporada para los Guardianes, y no olvidemos que hablamos del segundo sembrado de la Liga Americana, que conquistó su tercer título consecutivo de la División Central del Joven Circuito, ha sido un año para el olvido para Ramírez.
El estelar dominicano, probable futuro miembro del Salón de la Fama y leyenda de los Guardianes, es uno de esos jugadores que seguramente tendrá una estatua frente al Progressive Field si logra conquistar un campeonato con este equipo. Y, para ser sinceros, quizás incluso si no lo consigue. Sin embargo, ha lidiado con lesiones durante toda la temporada y no ha lucido como el mismo desde que se sometió a una cirugía del hueso ganchoso de la mano izquierda en junio. (Resulta verdaderamente sorprendente ver a Ramírez con un porcentaje de slugging de .368 en la temporada regular).
Antes del Juego 3, llevaba de 6-0 en la serie y conservaba su puesto como segundo bate en la alineación más por inercia y respeto que por cualquier otra razón.
Pero entonces Ramírez salió a ganar el Juego 3 para los Guardianes. Se fue de 4-2 con un doble, un triple, dos carreras impulsadas, dos anotadas y una base robada. Y lo hizo de manera espectacular, incluso protagonizando una brillante y crucial jugada defensiva en el sexto inning.
Lució como la leyenda de los Guardianes que es. Tanto él como el equipo han reconocido abiertamente que no estará completamente recuperado ni volverá a ser el mismo hasta el 2027. Pero el jugador que vimos la noche del miércoles es exactamente el que los Guardianes han estado esperando, y precisamente el que necesitan para remontar esta serie.
¿Está en peligro el plan de Chicago de utilizar a todo su cuerpo de lanzadores?
Los Medias Blancas llegaron a la jornada del miércoles como el primer equipo en la historia de MLB en ganar sus primeros cuatro partidos de postemporada sin que ninguno de sus abridores lanzara más de cuatro entradas.
Recibieron numerosos elogios por ello, y no faltaron quienes proclamaron que ésta sería la nueva manera de jugar béisbol en octubre y que los Medias Blancas representaban el futuro.
Entonces llegó el Juego 3 y todos recordaron lo útil que puede resultar contar con verdaderos lanzadores abridores.
Sean Newcomb lanzó dos entradas en blanco, pero cuando Bryan Hudson ingresó en el tercer episodio, todo se vino abajo. Hudson permitió tres carreras y fue uno de cinco relevistas de los Medias Blancas que toleraron anotaciones en un encuentro que se fue escapando cada vez más conforme avanzaban los innings.
Los Patipálidos terminaron utilizando siete lanzadores, la misma cantidad que los Guardianes. La diferencia es que Cleveland contará con Messick para abrir el Juego 4, mientras que Chicago tendrá a Smith como abridor de corta duración, después de que éste realizara 21 pitcheos en el Juego 3.
¿Podrá la afición de Chicago evitar que la serie cambie de rumbo?
Todo parecía estar perfectamente preparado para los Medias Blancas de cara al Juego 3. Habían ganado cuatro partidos consecutivos de postemporada, incluidos los primeros dos de la Serie Divisional de la Liga Americana, y estaban a una sola victoria de alcanzar su primera SCLA desde el 2005.
Su afición, en lo que claramente era el partido más importante disputado en ese estadio desde la Serie Mundial del 2005, estaba eufórica desde el primer lanzamiento, probablemente incluso antes. Lo único que tenían que hacer era vencer una vez más a los Guardianes, un equipo con el que habían protagonizado duelos sumamente parejos durante toda la temporada.
Pero entonces, en el tercer capítulo, todo se descontroló. Abajo 1-0, los Guardianes anotaron cuatro carreras y tomaron el control del encuentro. La multitud en Rate Field dejó de ser un factor importante y las gradas comenzaron a vaciarse cada vez más conforme Cleveland ampliaba su ventaja.
Con aquella derrota por 9-3 en el Juego 3, lo que parecía una situación ideal para los Medias Blancas, después de ganar los primeros dos encuentros como visitantes y regresar a casa con una afición que llevaba años esperando un momento así y estaba dispuesta a dejarlo todo por su equipo, se convirtió repentinamente en un escenario de enorme tensión.
Los Medias Blancas, con un cuerpo de lanzadores ahora más limitado, tendrán que enfrentarse a Messick, uno de los dos principales brazos de los Guardianes, frente a una multitud que seguramente estará con los nervios de punta.
Si pierden esta noche, tendrán que regresar a Cleveland para enfrentar a un equipo y una afición que sentirán que escaparon de la eliminación y que nuevamente tienen el control de la serie.
¿Pero si ganan esta noche? Bueno, ésa será una noche que nadie en el sur de Chicago olvidará jamás.
