“Menos es más”: El ajuste mental que le devolvió el poder a Chourio en Milwaukee

3:46 PM UTC

MILWAUKEE -- Jared Jones le lanzó una recta de cuatro costuras en cuenta de 1-1 al venezolano , dejándola justo en el corazón del plato. Si Jones no se dio cuenta de que fue un pitcheo equivocado al momento de soltarlo, el cañonero de los Cerveceros se lo hizo saber segundos después.

Chourio conectó un bambinazo que recorrió una distancia proyectada por Statcast de 399 pies por encima del muro entre los jardines derecho y central del American Family Field, el segundo de los tres hits que sumó en una victoria de Milwaukee 4-2 sobre los Piratas el 4 de agosto.

“Por fin salió un jonrón”, le dijo Chourio a MLB.com. “Y eso fue algo positivo”.

Hay dos grandes motivos por los que ese batazo solitario fue más que sólo una señal positiva. Por un lado, fue el primer cuadrangular de Chourio desde el 4 de julio. Pero lo más importante es que ese estacazo por sí solo les dio a los Cerveceros pruebas suficientes de que el bache de poder de un mes que su jardinero estrella acababa de soportar, había terminado oficialmente.

“Cuando las pelotas empiezan a salir hacia el jardín central de la manera correcta”, le comentó el coach de bateo de Milwaukee, Daniel Vogelbach, a MLB.com, “piensas: ‘Uh oh, Jack-Jack está de regreso’”.

Todo lo que ha hecho Chourio desde entonces ha reafirmado ese punto. El joven de 22 años ha dejado atrás un difícil mes de julio – en el que sólo sumó seis extrabases – para volver al contacto sólido y los potentes batazos que los aficionados de Milwaukee están acostumbrados a ver de él.

“Sabemos que es una temporada larga”, acotó Chourio. “En ese momento, las cosas simplemente no me estaban saliendo. Pero siempre trato de tener los mejores turnos posibles para ayudar al equipo a ganar”.

Los problemas para batear para poder no eran algo que se esperara de Chourio este año, especialmente por la forma en que comenzó su campaña. Mostró poco óxido, a pesar de que su debut en el 2026 se retrasó hasta el 4 de mayo debido a una fractura en la mano izquierda, dejando una línea ofensiva de .295/.349/.533 hasta finales de junio.

La ofensiva de los Cerveceros fue la más beneficiada. Milwaukee registró porcentaje de slugging colectivo de .354 en 33 partidos durante la ausencia de Chourio, superando sólo a dos equipos en MLB. En los primeros dos meses tras su regreso, el slugging de los Cerveceros fue de .425, la séptima mejor marca de las Mayores.

Tan pronto como el calendario pasó a julio, todo el poder de Chourio desapareció repentinamente. El contacto fuerte se esfumó, al igual que los números que estaba logrando. Después de registrar una tasa de batazos contundentes del 48.9% en junio, ese número cayó al 37.2% en julio. Tras un mes en el que tuvo slugging de .638 con OPS de 1.013, tanto su slugging (.305) como su OPS (.588) cayeron en picada durante los siguientes 26 encuentros.

Aunque Chourio señaló que no hubo cambios en su enfoque en el plato, los Cerveceros empezaron a notar una tendencia. Mientras menos frecuentes se volvían los extrabases, más se esforzaba el zuliano por recuperarlos.

“Cuando pasas por una pequeña racha en la que no consigues los hits ni los resultados que quieres, la naturaleza humana te dice, ‘Tengo que hacer más’”, explicó Vogelbach. “La gente olvida lo joven que es. Todavía es joven y está aprendiendo sobre sí mismo. Y nosotros simplemente le seguimos repitiendo, ‘Tienes que darte cuenta de lo bueno que eres. No tienes que hacer nada más que ser tú mismo’”.

La instrucción que recibió Chourio, por muy simple que suene, fue esencialmente, “no te esfuerces demasiado”.

“Menos es más con él”, continuó Vogelbach. “A veces, es difícil en este juego cuando las cosas no salen a tu manera, o quieres más e intentas hacer más. Cuando hace menos allá arriba, es casi como si estuviera en las prácticas de bateo”.

“Creo que tiene razón en eso”, agregó Chourio. “Es fácil pensarlo. Se trata simplemente de intentar tener turnos de mejor calidad, ser un poco más paciente cuando el juego lo requiere, y encontrar formas de embasarse para ayudar a que el equipo produzca”.

Eso es exactamente lo que comenzó a hacer una vez que aplicó la mentalidad de “menos es más”.

Una vez llegó agosto, también lo hizo el contacto fuerte que está acostumbrado a generar. Hasta el domingo, Chourio había producido 22 bolas puestas en juego en el mes. Diecisiete de ellas calificaron como batazos contundentes. Su cuadrangular del 4 de agosto fue uno de los cuatro que disparó en un lapso de seis juegos. Eso incluyó un bambinazo abriendo el partido del domingo, que envió una vez más hacia el jardín central-derecho, como para reiterar que su enfoque sigue dando frutos.

“Se ha calmado un poco”, expresó el manager Pat Murphy. “Está viendo la pelota mucho mejor, sin intentar hacer demasiado, y eso nos lleva a una buena versión de Jackson, lo que se traduce en extrabases”.

Debido a su corta edad, ésta difícilmente sea la última vez que Chourio enfrente una racha en la que intente hacer demasiado en el plato. Pero, por ahora, parece que “Jack-Jack está de regreso”.

Y no sólo está de regreso, sino que los Cerveceros creen que lo que ha hecho en lo que va de este mes es apenas el inicio.

“Es una locura decirlo, pero ni siquiera está cerca de ser el jugador que puede llegar a ser”, concluyó Vogelbach. “Todavía hay mucho más por venir”.