LOS ÁNGELES – En el 2021, los Diamondbacks perdieron 110 juegos, tras tener marca de 25-35 en la temporada acortada del 2020. El dirigente del equipo, Torey Lovullo, pareció envejecer mucho más que dos años en ese trecho, luchando – en vano -- día por día para que Arizona diera la pelea.
Para muchas organizaciones, una campaña de 110 derrotas sin estar en una reconstrucción total -- que era el caso de los Diamondbacks -- hubiese sido motivo para hacer una limpieza total, desde las operaciones de béisbol hasta el dugout. Sin embargo, ésa no fue la decisión de los mandamases de los Diamondbacks, que mantuvieron tanto a Lovullo como al gerente general Mike Hazen en sus puestos.
El premio de eso ha sido una temporada de 84 triunfos y una clasificación para los playoffs en el 2023, lo cual incluye una victoria sobre los Cerveceros en la Serie del Comodín y una cita con los Dodgers desde el sábado en la Serie Divisional de la Liga Nacional.
¿Cómo tuvo Arizona la disciplina de seguir con el camino trazado por Hazen y Lovullo?
“Pensábamos, al final del día, que teníamos a las personas indicadas en sus lugares”, dijo al respecto el máximo ejecutivo (CEO) de los Diamondbacks, Derrick Hall. “Creo que se ha demostrado que ése es el caso”.
En el caso de Hazen, el 2021 no sólo fue difícil por lo que sucedía en el terreno con sus Diamondbacks, sino también a nivel personal. Su esposa, Nicole, sufría de un cáncer cerebral y fallecería en abril del 2022.
“Él es familia”, dijo Hall. “Lo sentimos todos nosotros. Sentíamos que pasábamos por eso junto con él. Fue difícil pasar por eso. Pero todos nos volvimos más unidos”.
En cuanto a seguir adelante en el terreno de juego, los Diamondbacks mejoraron a 74-88 en el 2022. Y con las adiciones, fueran por desarrollo desde liga menor o cambios, de figuras como Corbin Carroll, el venezolano Gabriel Moreno, el cubano Lourdes Gurriel Jr. y el cerrador Paul Sewald para acompañar a veteranos como el dominicano Ketel Marte, Christian Walker, Zac Gallen y Merrill Kelly, Arizona dio un buen salto este año al terminar la campaña regular con marca de 84-78, clasificando para la ronda del Comodín durante el último fin de semana de la temporada.
“No lo hicimos con cambios masivos”, comentó Hazen. “Simplemente empezamos a jugar un mejor béisbol. Empezamos a tomar algunas decisiones más inteligentes. Y tener el Comodín extra fue un gran separador para nosotros”.
Los Diamondbacks se convirtieron en apenas el tercer equipo, junto con los Orioles de este mismo año y los Astros del 2013-15, en pasar de 110 derrotas a playoffs en dos años. Esa clase de paciencia a la hora de no hacer “cambios masivos” se ve cada vez mejor ahora en el desierto.
“Pudimos haber hecho cambios”, expresó Hall. “Por supuesto, tuvimos conversaciones sobre hacer cambios.
“Creo que en el pasado, posiblemente hubiésemos hecho cambios. Hemos aprendido que ésa no es siempre la movida correcta. Necesitamos esa estabilidad y estoy bien contento de que haya sido la decisión correcta. Aquí estamos, dos años después, obviamente en un mejor lugar”.
