A una década de su debut, Judge ejemplifica la evolución de los Yankees

5:22 PM UTC

El año 2016 está de moda, con las redes sociales inundadas de recuerdos de hace una década, cuando Pokémon Go se apoderó de las calles, los boletos para la obra de teatro Hamilton eran casi imposibles de conseguir y los Cachorros ganaron por fin una Serie Mundial.

Aunque los Yankees, con 84 victorias, no llegaron a la postemporada, fue un año de cambio sísmico en el Bronx. Sus efectos todavía se sienten en la organización, sobre todo en la trayectoria de .

El punto de inflexión llegó a finales de aquel verano, cuando el gerente general Brian Cashman tomó una decisión que antes era impensable en las oficinas ejecutivas. Al observar un roster moldeado por él mismo, Cashman no pudo anticipar un desenlace prometedor. Había demasiadas piezas envejecidas y de bajo rendimiento.

Cashman diría más adelante que sus conversaciones con el propietario del club, Hal Steinbrenner, estuvieron entre las más difíciles de su carrera. Le dijo a Steinbrenner que los Yankees no eran lo suficientemente buenos para ganar la Serie Mundial del 2016, y reconoció que la directiva jamás aprobaría una reconstrucción total como la que habían atravesado los Astros y los Cachorros.

Su propuesta fue un punto medio: Cambiar nombres reconocidos a equipos contendientes por prospectos que pudieran acelerar la renovación del equipo. Los Yankees no habían sido vendedores a mitad de temporada desde 1989, cuando traspasaron al futuro miembro del Salón de la Fama Rickey Henderson de regreso a los Atléticos.

“Los Yankees han actuado de cierta manera por mucho tiempo, y tratar de cambiar ese rumbo fue difícil”, había expresado Cashman. “Pero al mismo tiempo, se trata de recordarles a todos que el tablero de ajedrez que estamos jugando es muy distinto al que jugaban sus padres”.

En cuestión de semanas, el cubano Aroldis Chapman, Andrew Miller, el dominicano Iván Nova y el puertorriqueño Carlos Beltrán se marcharon. A cambio, los Yankees sumaron nuevos rostros, entre ellos el venezolano Gleyber Torres y Clint Frazier. Luego, continuaron despejando espacio para el futuro, mientras que Chapman regresaría ese invierno tras ayudar a los Cachorros a ganar un título.

Dos días después de que Mark Teixeira anunciara su retiro al finalizar la campaña, los Yankees informaron que dejarían en libertad a Alex Rodríguez, quien aún tenía más de un año de contrato. El tiempo de juego de A-Rod se había reducido, y no había mucha razón para mantener a un bateador designado de 41 años.

Más de 46,000 aficionados presenciaron el último juego de Rodríguez el 12 de agosto, en una ceremonia en el terreno que fue interrumpida por un aguacero que obligó a todos a correr hacia el dugout para cubrirse. Rodríguez llenó los bolsillos traseros de su pantalón con tierra del cuadro mientras se marchaba, dejando a apenas dos representantes activos del roster campeón más reciente de los Yankees en el 2009: Brett Gardner y CC Sabathia.

La historia se sentía presente al día siguiente, cuando el Día de las Leyendas rindió homenaje al equipo de 1996, pero sería una jornada para el futuro. Su próximo capitán estaba en un Dinosaur Bar-B-Que en Rochester, Nueva York, devorando una hamburguesa con tocino y acompañamientos de frijoles y macarrones con queso.

Al ver a Judge comiendo con sus padres, el venezolano Al Pedrique —entonces manager del equipo Triple-A Scranton/Wilkes-Barre RailRiders— le dio la noticia.

“Se me acercó y me dijo: ‘Apúrate con esa comida, que mañana tienes que estar en Nueva York’”, recordó Judge.

La familia Judge se subió a un auto alquilado y, con el toletero de 6 pies 7 pulgadas encajado incómodamente en el asiento trasero, manejaron durante la noche las más de 300 millas hasta el Bronx. Llegaron a un hotel en Nueva Jersey cerca de las 6 a.m., donde una alarma de incendio no dejó dormir a Judge. Lo tomó como una señal para seguir adelante.

También rumbo a su debut estaba el inicialista y jardinero Tyler Austin; el piloto Joe Girardi lo colocó de séptimo en la alineación ante los Rays, con Judge como octavo. En la segunda entrada, Austin conectó una recta de Matt Andriese por la línea del jardín derecho, apenas por encima de la barda.

De pie en el círculo de espera, Judge dijo que se sentía “emocionado” por su compañero y amigo, mientras pensaba, “Bueno, al menos tengo que hacer contacto”.

Andriese se adelantó en la cuenta con dos strikes, falló afuera y luego intentó colarle un cambio de velocidad de 87 mph. Judge lo castigó. La pelota voló hacia el jardín central, golpeó un pequeño borde en la parte superior del restaurante y cayó sobre la red que cubre el Monument Park.

Statcast calculó que el batazo recorrió 446 pies. Austin y Judge se convirtieron en la primera pareja de compañeros en conectar jonrones en sus primeros turnos al bate en el mismo juego. Cientos de conexiones sólidas después, ese primer vuelacercas sigue siendo especial para Judge.

“Probablemente mi cuadrangular más importante fue el primero en las Grandes Ligas”, destacó Judge. “Por fin llegas a las Mayores y no sabes si eres lo suficientemente bueno o no. No importaba lo que pasara después de ese día, podía decir que pegué un vuelacercas en las Grandes Ligas. Creo que el primero siempre es el mejor”.