
Muchos equipos de Grandes Ligas han cambiado desde el final de la temporada pasada. Pero ninguno luce tan distinto como los Mets.
David Stearns es el presidente de operaciones de béisbol de los Mets. Su encomienda es convertir a los Mets del 2026 en un éxito mientras los reconstruye sobre la marcha. Y podría haber una tarea aún más grande para Stearns: Ganarse la confianza de su afición.
O recuperarla, dependiendo de cuánto mérito sigan otorgándole los fanáticos de los Mets a Stearns por el equipo del 2024 — la primera campaña del ejecutivo trabajando para el dueño Steve Cohen — que llegaron nada menos que al Juego 6 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Los Mets tuvieron foja de 22-31 aquella campaña antes de registrar un desempeño tan bueno como el de cualquiera durante el resto del camino. Aun así, no aseguraron un Comodín hasta el último día de la temporada regular, cuando remontaron para vencer a los Bravos por 8-7. Y apenas unos días después, volvieron a remontar en la novena entrada del Juego 3 de su Serie del Comodín contra los Ceveceros (el antiguo equipo de Stearns), y finalmente ganaron la Serie Divisional de la Liga Nacional contra los Filis antes de toparse con los Dodgers.
¿Y adivinen qué? Nada de eso parecía ser un golpe de suerte cuando empezaron la campaña del 2025 con marca de 45-24, el mejor récord en las Grandes Ligas en ese momento. Pero tuvieron foja de 38-55 el resto del camino, y sólo cuatro equipos tuvieron un peor récord: Los Rockies, Nacionales, Mellizos y Medias Blancas.
Ahora es comprensible preguntarse si este cambio de rumbo realmente habría comenzado un año antes si Pete Alonso no hubiera empalmado aquel cuadrangular en la novena entrada del Juego 3 contra Devin Williams, entonces cerrador de los Cerveceros, quien resulta ser ahora el nuevo cerrador de los Mets. Pero el “Oso Polar” le conectó un vuelacercas a Williams por el jardín derecho, y de repente los Mets se embarcaron en uno de los grandes recorridos de octubre de su historia.
Pero ahora el corazón de ese equipo se ha ido, para bien o para mal, sin que nadie sepa cuáles otros cambios tiene previsto hacer Stearns con los Mets de aquí al inicio de los Entrenamientos de los lanzadores y los receptores. Alonso está con los Orioles. Brandon Nimmo, casi tan querido como Alonso entre los fanáticos de los Mets, está con los Rangers. El puertorriqueño Edwin Díaz — en su mejor momento, el mejor cerrador que los Mets han tenido — firmó un contrato como agente libre con los Dodgers. El antiguo campeón de bateo Jeff McNeil fue canjeado a los Atléticos
Williams ha reemplazado a Díaz. El dominicano Jorge Polanco, que a lo largo de su carrera ha jugado apenas unos minutos en la primera base, parece que podría al menos sustituir parcialmente a Alonso en dicha posición. Marcus Semien, quien llegó desde Texas en el cambio por Nimmo, aportará desde la segunda base la prevención de carreras de la que Stearns habla con tanta frecuencia. Ha habido otros movimientos menores —y de ligas menores—. Pero decir que los Mets son un proyecto en construcción, tan cerca ya de partir rumbo a Port St. Lucie, Florida, es tan obvio como decir que Alonso conectó muchos jonrones mientras todavía estaba con el equipo. O que las trompetas solían sonar para Díaz.
Se ha informado que Stearns está interesado en convencer a Cody Bellinger de cambiar de vecindario beisbolero en Nueva York, tal como lo hizo el dominicano Juan Soto hace un año —en una campaña en la que los Mets sí lograron quedarse con Soto, vieron cómo bateó de la manera en que lo hizo, y aun así se desplomaron. El jueves surgieron informes de que Stearns intentaba firmar al agente libre Kyle Tucker con algún tipo de contrato a corto plazo y con pagos cargados al inicio.
“Necesitamos crear un roster que encaje mejor en conjunto”, ha dicho Stearns.
Entonces, eso es lo que se ha propuesto hacer, incluso si significó ver marcharse a Alonso, el mayor jonronero en la historia de los Mets, junto con Díaz, Nimmo y McNeil.
Aun así, falta mucho para el Día Inaugural. Tucker no es el único agente libre de lujo que sigue disponible. También lo están Bellinger, Alex Bregman y Bo Bichette. En cuanto al pitcheo se refiere, el dominicano Framber Valdez, el venezolano Ranger Suárez y Zac Gallen continúan en el mercado. Y quién sabe, quizás los Tigres estarían dispuestos a escuchar si Stearns llegara con una oferta descomunal, utilizando su muy bien valorado sistema de ligas menores, y se animara a ir por Tarik Skubal. Imagina lo que eso haría por los niveles de aprobación de Stearns.
Stearns tenía derecho a pensar que el núcleo de jugadores de los Mets ya había llegado tan lejos como era capaz de hacerlo. Por muy bueno que haya sido el 2024, ese mismo núcleo fue la pieza central de temporadas decepcionantes en el 2021, el 2023 y el 2025. Y por más que el cuerpo de lanzadores de Stearns se haya venido abajo en la segunda mitad de la campaña del 2025, esos jugadores clave — Soto incluido — no pudieron evitar que los Mets se desplomaran como lo hicieron y que nunca lograran levantarse.
Ahora veremos si pueden levantarse esta temporada, con quienesquiera que Stearns incorpore. Todo el mundo sabe cuánto le gustan a Nueva York las historias de redención. Tal vez, con los Mets del 2026, el mayor regreso de todos sea el de David Stearns. Más vale que acierte, mientras intenta enderezar el rumbo en el Citi Field.
