Cachorros hunden a los Tigres con un primer inning de seis carreras

3:16 AM UTC

CHICAGO -- jaló un lanzamiento del zurdo de los Tigres, el dominicano Framber Valdez, hacia lo profundo del rincón del jardín derecho para abrir el primer inning la noche del martes, y a partir de ahí tanto el patrullero central de los Cachorros como el equipo del Norte de Chicago no miraron atrás.

Crow-Armstrong convirtió el batazo en un triple, encendiendo un primer inning de seis carreras que marcó el rumbo de una paliza por 11-2 sobre los Tigres en el Wrigley Field. Ese explosivo episodio inicial le permitió al zurdo de los Cachorros, David Peterson, establecer su ritmo y guiar al club a su quinta victoria en los últimos siete juegos.

Estas fueron tres claves del triunfo de los Cachorros sobre Detroit:

1. Sacaron temprano del juego a Framber

Con un fuerte viento soplando hacia el plato en el Friendly Confines, la mejor manera de fabricar carreras el martes era encadenando imparables. La alineación de Chicago estuvo a la altura, armando un ataque de 10 bateadores y 42 lanzamientos frente a Valdez.

Incluyendo el triple de Crow-Armstrong que encendió la ofensiva, los primeros siete bateadores de los Cachorros llegaron a base en el inning inicial. La seguidilla incluyó cuatro sencillos consecutivos de Carson Kelly (dos carreras impulsadas), Michael Busch (una impulsada), Nico Hoerner e Ian Happ (una impulsada), luego de que Valdez otorgara una base por bolas a Seiya Suzuki y golpeara con un lanzamiento a Alex Bregman para llenar las bases.

Crow-Armstrong puso fin a la labor de Valdez al negociar una base por bolas con las bases llenas que amplió la ventaja de los Cachorros a 5-0. El relevista de los Tigres, Ty Madden, tomó el relevo y también otorgó un boleto con las almohadillas congestionadas, a Seiya Suzuki, antes de finalmente salir del inning.

2. El poder de Conforto como bateador emergente

Cuando los Tigres recurrieron al derecho Brenan Hanifee en el quinto inning, el manager de los Cachorros, Craig Counsell, aprovechó para llamar desde la banca al veterano Michael Conforto. Conforto ha sido un arma ofensiva como bateador emergente, y volvió a demostrarlo.

Conforto castigó un cambio de velocidad en cuenta de 1-0 de Hanifee hacia el jardín derecho, desafiando el fuerte viento que había complicado los batazos elevados durante toda la noche, y envió la pelota hasta las gradas para un jonrón de dos carreras que aumentó la ventaja de Chicago. El bambinazo fue su noveno de la temporada, pero el cuarto como bateador emergente.

De hecho, esos cuatro jonrones como emergente no sólo son la mayor cantidad en las Grandes Ligas esta temporada, sino que también igualan la marca de un jugador de los Cachorros en una campaña desde al menos 1901. Glenallen Hill, recordado por su enorme poder, también conectó cuatro con los Cachorros en 1999. En lo que va del año, Conforto batea para .333 con un OPS de 1.268 en 29 apariciones al plato como bateador emergente.

3. La sólida apertura de Peterson

Los Cachorros adquirieron a Peterson con el objetivo de ayudarlo a retomar el rumbo de su temporada y, al mismo tiempo, reforzar la rotación. Cuatro aperturas después de su llegada a Chicago, el veterano zurdo ha dejado un saldo más positivo que negativo.

Y la noche del martes firmó, hasta ahora, su mejor salida con el uniforme de los Cachorros. Aprovechando la amplia ventaja tempranera, Peterson lanzó 6.2 innings en blanco, consiguió nueve outs por la vía del roletazo y ponchó a cuatro bateadores. Fue apenas la cuarta ocasión en su carrera en la que trabajó al menos esa cantidad de innings sin permitir carreras.

Peterson salió del juego con dos outs y un corredor en circulación en el séptimo inning tras otorgarle una base por bolas a Dillon Dingler para abrir el episodio. El derecho Aaron Civale consiguió el último out, con una enorme ayuda de Crow-Armstrong. Ben Malgeri conectó un batazo profundo hacia el callejón entre los jardines izquierdo y central, donde Crow-Armstrong recorrió un largo trecho para realizar una espectacular atrapada en carrera que terminó con un fuerte choque contra la pared cubierta de hiedra.