¿El cuadrangular más corto de la historia?

9 de marzo de 2021

Ya hemos hablado acerca del jonrón más largo de la historia (de acuerdo con Google, por lo menos). Fue un batazo majestuoso por parte de un hombre majestuoso: Joey Meyer mandó a volar la bola 582 pies en el aire ligero del Mile High Stadium en Denver.

Pero, ¿qué hay acerca del cuadrangular más corto de la historia? Ese batazo, también según Google, tuvo una distancia de apenas ¡24 pulgadas! ¿Cómo? Aquí, lo explicamos.

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Andy Oyler tuvo una trayectoria bien corta como profesional. Jugó una temporada de Grandes Ligas en 1902 con los Orioles, por quienes vio acción en 27 juegos con un jonrón y promedio de .221. La mayor parte de su carrera como pelotero la pasó con el equipo de ligas menores Millers de Minneapolis. Tenía un excelente guante, pero era bastante malo con el bate. Recibía muchas bases por bolas debido a su complexión delgada (62 kg), baja estatura (1.76 metros) y una postura encogida en la caja de bateo, pero cuando la bola pasaba por la zona de strike, el torpedero tenía problemas para conectarla con autoridad. Esto dijo el Baltimore Sun:

“Con el bate el trabajo de Oyler deja mucho que desear. Tenía muchas cosas que borrar de su mente en ese sentido antes de poder establecerse en un equipo de Grandes Ligas”.

Pero a lo largo del camino mientras jugaba por los Millers, Oyler se apuntó un jonrón trascendental. Trascendentalmente pequeño.

Se paró en el plato y -- dependiendo de cuál versión de la historia crees -- machucó la bola contra el suelo enlodado o ésta golpeó su bate de manera accidental y cayó frente al plato. Ese pequeño contacto fue todo lo que necesitó. Aquí, el resto de la historia como fue narrada en el libro "Long Ball: La Leyenda y el Cuento Tradicional del Jonrón", vía The Sporting News:

"Lluvias torrenciales habían inundado el terreno la noche anterior y la pelota desapareció en el lodo dos pies enfrente del plato. Oyler era el único hombre en todo el estadio que sabía dónde estaba la bola. Comenzó a correr a la inicial, luego a la intermedia y luego a la antesala mientras los jugadores de St. Paul buscaban en vano la bola".

Probablemente se vio y se sintió como algo así, excepto que la pelota fue conectada hacia abajo en lugar de hacia arriba.

El reportaje que hizo famoso el cuadrangular de Oyler fue el que publicó el Buffalo Enquirer en 1911. Después de eso, la historia se difundió como fuego incontrolado a otros periódicos locales. Oyler y otros familiares empezaron a hablar de la extraña jugada. Años después, se convirtió en el título de una historia para un libro acerca de casos extraños del béisbol llamado "The Twenty-four Inch Home Run" (“El Jonrón de Veinticuatro Pulgadas”). Posteriormente, se publicó un libro de historietas infantiles acerca del cuadrangular de Oyler titulado "Mudball" o “Bola Enlodada”. Incluyó algunas excelentes ilustraciones por parte del autor/ilustrador Matt Tavares.

Después del jonrón, Oyler aparentemente envolvió la bola enlodada, la selló y se la envió por correo postal a su esposa – explicándole en una carta el porqué le había enviado una pelota cubierta de lodo. El nieto de Oyler, Ted, llevó la bola al programa de televisión Antiques Roadshow a principios del año pasado y fue valuada en entre US$3,000 y US$5,000. Le dijo a la presentadora Leila Dunbar que había dejado la carta en casa.

Screenshot via PBS.org

Aunque se trata de un momento bien divertido para imaginárnoslo en nuestras mentes, existe evidencia de que aquel legendario turno al bate podría haber sido justo eso: Un cuento. Stew Thornley de SABR dedicó un informe de investigación entero a dicha jugada.

El juego se habría llevado a cabo en 1900, un año en el que Oyler ni siquiera estaba en Minneapolis. Tampoco hubo crónicas después del partido publicadas en los periódicos narrando la extraña jugada. Oyler conectó un solo cuadrangular por los Millers y eso fue en 1904 – no hubo circunstancias fuera de lo común alrededor de ese batazo. Los historiadores han desmentido rotundamente la jugada entera. Incluso, Tavares llegó a llamarla "una clásica fábula norteamericana" en su libro y el propio hijo de Oyler, Fred, le dijo a SABR que nunca existió una carta que iba junto con la bola y que la jugada entera puede haber sido "hecho o ficción".

Aun así -- ¿de dónde salió la bola? ¿Andy Oyler realmente se la envió a su esposa? ¿Por qué? ¿Y por qué estaba cubierta de lodo? ¿Podría haber sucedido en otro juego después de 1900? ¿O alguien simplemente inventó esta historia de la nada?

Con suerte, esperamos que al menos parte de esta historia sea real. Después de todo, ¡vean lo feliz que hizo al viejo Andy!