Judge esperaba que N.Y. “saliera a conseguir al personal indicado”

5:18 PM UTC

TAMPA, Florida -- Si la primera parte del receso de temporada de los Yankees pareció avanzar a paso de tortuga, Aaron Judge estaba justo ahí contigo.

A medida que pasaban los meses y otros equipos del Este de la Liga Americana acaparaban los titulares con grandes incorporaciones, Judge afirma que expresó su impaciencia a la directiva, esperando un movimiento llamativo en el Bronx.

“Al principio, fue bastante difícil de ver”, confesó Judge. “Yo pensaba, ‘Hombre, somos los Yankees de Nueva York. Salgamos y consigamos a las personas correctas, las piezas adecuadas para salir y terminar esto’”.

El movimiento más significativo del invierno para los Yankees llegó en enero, cuando volvieron a firmar a Cody Bellinger con un contrato de cinco años y US$162.5 millones.

Ésa fue una de las incorporaciones por las que Judge había abogado. También señaló los regresos de Trent Grisham y del inicialista Paul Goldschmidt, diciendo que ahora cree que el roster está bien conformado tras la campaña de 94 victorias del año pasado.

“Estuvimos ahí sentados un buen rato haciendo movimientos más pequeños. Fue difícil al inicio”, comentó Judge. “Una vez que concretamos el regreso de Bellinger, tenemos a Trent como nuestro jardinero central por otro año, luego sumamos a alguien como Goldy… creo que estamos en una buena posición”.

Aunque la frase “volver a intentarlo” puede tener una connotación negativa, Judge afirma que recibe con agrado otra oportunidad de luchar por el título del Este de la Liga Americana con un grupo en su mayoría conocido.

“Me encanta”, enfatizó Judge. “La gente puede tener sus opiniones porque no lo ganamos todo el año pasado y nos quedamos cortos en la Serie Divisional, pero tenemos la oportunidad de traer de vuelta a muchos de esos muchachos, que son jugadores de impacto. Veo bien nuestras posibilidades”.

Judge tuvo más en mente este invierno que simplemente jugar a ser gerente general. Comenzó su preparación antes de lo habitual con miras al Clásico Mundial de Béisbol, tras haber sido nombrado capitán del equipo por el manager Mark DeRosa en abril pasado.

“Nunca había tenido la oportunidad de representar a los Estados Unidos”, dijo Judge. “Tener la oportunidad de llevar eso en el pecho va a ser algo muy poderoso”.

“El Juez” también cree que ha dejado atrás cualquier preocupación persistente sobre su codo de lanzar. Judge tiene previsto jugar en el jardín derecho durante todo el Clásico, después de haber estado limitado al final de la temporada pasada por una distensión en el flexor derecho sufrida en julio.

Judge ya ha realizado múltiples tiros a las bases esta primavera y aseguró que su codo se siente “genial”.

“Eso fue lo más difícil para mí el año pasado”, señaló. “El lanzador está trabajando al máximo y los muchachos a mi alrededor también; luego, la pelota viene hacia mí y no tenía posibilidades (de hacer una buena jugada)”.

Hay argumentos sólidos para afirmar que Judge viene de su mejor campaña ofensiva integral. Registró una línea ofensiva de .331/.457/.688, encabezando las Mayores cada una de las tres categorías. En 152 partidos, conectó 53 cuadrangulares y remolcó 114 carreras, conquistando su tercer premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

“Ha sido bien divertido no sólo presenciar las grandes cosas que ha hecho en el terreno”, destacó el manager Aaron Boone, “sino también verlo crecer como jugador, hombre, líder, capitán y padre. Es bien respetado por todos los que pasan por ese clubhouse. Eso es muy real”.

Aunque Judge se siente orgulloso de haber sido el campeón bate de mayor estatura física en la historia de las Grandes Ligas, dijo el lunes -- como lo ha hecho en numerosas ocasiones – reiteró que cambiaría los reconocimientos individuales por un desfile por el “Cañón de los Héroes” para celebrar un título de Serie Mundial.

“Nunca estaremos satisfechos hasta que salgamos y lo terminemos”, afirmó Judge. “No importan los premios, Jugador Más Valioso, Juegos de Estrellas… eso no importa. Lo que importa es poner a Nueva York nuevamente en la cima y devolver a esta organización al lugar donde pertenece, que es ser la mejor organización en el juego.

“Tengo un trabajo que hacer. No me pagan sólo por jugar este juego. Me pagan para ganar aquí”.