ST. PETERSBURG -- Fuera del noreste de Ohio y el sur de Chicago, y quizás del Vaticano, posiblemente no haya nadie que siga el Juego 5 de la Serie Divisional de la Liga Americana esta noche con más interés que los Rays.
El equipo que salga victorioso de ese duelo decisivo en el Progressive Field avanzará a la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Los Rays estarán esperando en el Tropicana Field, donde recibirán a los Guardianes o a los Medias Blancas en el Juego 1 la noche del lunes.
¿Quién será el rival? Los Rays estarán atentos al encuentro y luego terminarán rápidamente sus preparativos para enfrentar al equipo de la División Central de la Liga Americana que avance de esa parte del cuadro de postemporada.
"Creo que ahora mismo somos simplemente aficionados al béisbol viendo a dos buenos equipos", dijo el manager de los Rays, Kevin Cash, durante una videoconferencia por Zoom desde el Tropicana Field la tarde del viernes.
Los Rays estuvieron en una situación similar antes de la Serie Divisional de la Liga Americana, cuando esperaban conocer si avanzarían los Yankees o los Medias Rojas. Sin embargo, su familiaridad con ambos rivales de la División Este de la Liga Americana reducía parte de la incertidumbre en aquel momento. Evidentemente, a juzgar por la manera en que barrieron a los Yankees, aquello no les afectó.
Esta situación es diferente, porque los Rays no tienen el mismo nivel de experiencia enfrentándose directamente a equipos contra los que disputaron apenas seis encuentros cada uno esta temporada. Además, todos esos enfrentamientos ocurrieron antes de la Fecha Límite de Cambios del 3 de agosto.
Los Rays ganaron su serie particular contra los Medias Blancas por 4-2, aunque el momento en que se disputaron los encuentros influyó en los resultados. Tampa Bay barrió la serie en el Rate Field del 14 al 16 de abril y superó a los del sur de Chicago por 21-11 en carreras. Sin embargo, los Medias Blancas ganaron una serie de tres juegos en el Tropicana Field del 31 de julio al 2 de agosto, superando a los Rays por 15-3 en anotaciones.
"Lo que vimos de Chicago al comienzo de la temporada es diferente al equipo que son ahora, sin duda", señaló Cash. "Los vimos a mitad de temporada, cuando vinieron aquí y jugaron muy buen béisbol".
La historia fue algo similar con los Guardianes, campeones de la División Central de la Liga Americana. Los Rays ganaron la serie particular por 5-1 y superaron a Cleveland por 20-8 en carreras. Tampa Bay ganó dos de tres encuentros en el Progressive Field del 27 al 29 de abril, con su única derrota ante una joya de pitcheo de Gavin Williams. Luego, barrió una serie de tres juegos en el Tropicana Field del 24 al 26 de julio, destacada por un brillante duelo de pitcheo entre Drew Rasmussen y Parker Messick que terminó 1-0.
Si se excluye la contundente victoria de los Rays por 11-3 el 24 de julio, todos los encuentros que disputaron contra los Guardianes esta temporada se decidieron por tres carreras o menos. De hecho, la mitad se resolvió por apenas una rayita de diferencia, y dos de ellos terminaron con victorias por 1-0.
"En cuanto a los Guardianes, se siente un poco como una serie contra los Yankees, donde los juegos siempre son muy cerrados", comentó Cash. "Muy bien jugados. Muy bien lanzados. Con batazos importantes en momentos oportunos".
Ambos equipos han tenido que recurrir a la creatividad con sus planes de pitcheo durante la Serie Divisional de la Liga Americana, utilizando jornadas completas de relevistas y prácticamente a todo su cuerpo de lanzadores simplemente para llegar al Juego 5. Y todo apunta a que el encuentro decisivo requerirá la participación de todos los brazos disponibles, lo que agotará aún más sus recursos de pitcheo mientras los Rays observan desde la distancia.
"Debería ser una ventaja para nosotros. Por supuesto, esto es béisbol. Cualquier cosa puede pasar", dijo el viernes el relevista de los Rays, Kevin Kelly. "Estoy seguro de que todos estaremos viendo el juego y entonces sabremos quién será".
¿A cuál de los dos equipos preferirían enfrentar los Rays? Es difícil decirlo.
Los Medias Blancas ciertamente representan una amenaza por su poder ofensivo, algo que podría preocupar a un cuerpo de lanzadores de Tampa Bay que permitió la octava mayor cantidad de jonrones (201) en las Grandes Ligas esta temporada.
Los Medias Blancas ocuparon el quinto lugar de la liga en cuadrangulares (211) y fueron el único equipo de las Grandes Ligas con tres bateadores que conectaron al menos 30 vuelacercas: Munetaka Murakami, el cubano Miguel Vargas y Colson Montgomery. Chase Meidroth, Sam Antonacci y el exintegrante de los Rays, Tristan Peters, complementan ese poder con mayor capacidad para hacer contacto y embasarse.
El pitcheo de Chicago deja más dudas, razón por la que el manager Will Venable ha tenido que ingeniárselas para completar los encuentros durante la Serie Divisional. Sin embargo, Sean Burke ha registrado números propios de un abridor de primera línea durante los últimos meses. El derecho dejó efectividad de 2.74 con 112 ponches en 98.2 innings durante sus últimas 18 presentaciones y lanzó bien en el Juego 2 de la Serie Divisional.
Sin embargo, sobre el papel, los Guardianes parecen ser el rival más complicado, como lo sugieren todos los encuentros cerrados que disputaron contra los Rays.
Abridores de alto nivel como Messick y Williams pueden inclinar una serie a favor de su equipo, y ambos lanzaron lo suficientemente bien como para vencer a los Rays durante la temporada regular. El cerrador Cade Smith puede convertirse en una pesadilla en el noveno episodio, y Cleveland tiene una capacidad extraordinaria para sacar el máximo provecho de sus lanzadores.
Además, esta alineación de Cleveland es más profunda en ciertos aspectos que las que Tampa Bay ha enfrentado en el pasado, aunque los Guardianes no tuvieron un solo bateador con 20 bambinazos esta temporada. El dominicano José Ramírez sigue siendo el líder, incluso después de un año discreto con el bate, pero cuenta con bastante apoyo de Jo Adell, Chase DeLauter, Travis Bazzana y Steven Kwan, entre otros.
