HOUSTON -- Shohei Ohtani no tuvo su mejor comando la noche del martes, pero su velocidad fue suficiente para hacer el trabajo.
Un día después de ser nombrado Lanzador del Mes de la Liga Nacional, Ohtani le dio a los Dodgers siete sólidos innings en la derrota 2-1 ante los Astros en el Daikin Park. En una labor de 89 pitcheos, ponchó a ocho y permitió cuatro hits, terminando la noche con efectividad de 0.97 en la temporada.
Ohtani subió al montículo con un enfoque claro: priorizar el pitcheo y darle un descanso a su cuerpo fuera de la caja de bateo. El manager Dave Roberts dejó a Ohtani fuera de la alineación por segunda apertura consecutiva, esperando que un reinicio físico y mental ayudara a romper una mala racha de 17-0 en el plato que se remonta al 29 de abril. Sus últimos hits llegaron en un juego de 5-3 el 27 de abril, el día antes de su apertura previa a ésta.
“Nunca pediría descanso, no”, dijo Roberts antes del juego cuando le preguntaron si Ohtani alguna vez expresaría fatiga.
“Es lo suficientemente inteligente para conocer su cuerpo, cómo está respondiendo a lo que le estamos pidiendo en términos de batear y lanzar. Tiene la suficiente conciencia y honestidad sobre cómo se siente físicamente. No hay resistencia. Está completamente comprometido”.
La decisión de quitarle el bateo por el día surgió de lo que Roberts describió como un acto de equilibrio que acompaña al único jugador de dos vías del deporte.
Roberts señaló que el desgaste físico de una apertura como lanzador a menudo afecta la mecánica ofensiva de Ohtani, haciendo difícil que pueda corregirse en el plato mientras simultáneamente se prepara para liderar la rotación.
“Sí creo que algunas de estas dificultades ofensivas pueden deberse más a la fatiga y a lo exigente que es su rol”, dijo Roberts. “Con el pitcheo, está el día de la apertura. Luego, al día siguiente, estás bateando con el desgaste físico de lo que soportaste el día anterior a tu salida. Eso afecta el bateo durante dos días ahí mismo”.
La noche de Ohtani en el montículo reflejó ese desgaste. Permitió jonrones solitarios de Christian Walker y Braden Shewmake con rectas de 98.7 millas por hora que se quedaron demasiado en la zona, los primeros vuelacercas que permite esta temporada. También trabajó conteos profundos y golpeó a un bateador, pero encontró su localización en los momentos más importantes. En el quinto inning, luego de permitir sencillos consecutivos con dos outs, Ohtani elevó su recta hasta las 101 millas por hora y utilizó un sweeper de 88.8 mph para ponchar a José Altuve y terminar la amenaza.
Completar siete entradas fue vital para un cuerpo de lanzadores de los Dodgers que atraviesa una seguidilla de 13 juegos en 13 días. Con varias piezas importantes de la rotación aún en la lista de lesionados, los Dodgers han dependido de un bullpen que promedió más de cuatro innings por juego durante las últimas dos semanas. La duración de Ohtani en el montículo le dio a ese grupo un descanso muy necesario.
A pesar de la reciente caída ofensiva, Roberts sigue confiando en que Ohtani eventualmente volverá a sus números habituales.
“No creo que esté tan lejos”, dijo Roberts. “Todavía está negociando boletos, embasándose. Es una apuesta fácil pensar que volverá a su nivel normal”.
Ohtani llegó al séptimo inning por primera vez esta temporada, cerrando su noche con un episodio perfecto.
