Donas, cartas y una sorpresa de All-Star en la odisea de los Medias Rojas

Ni el cansancio frenó a Boston en otra victoria sobre los Mets

3:33 AM UTC

NEW YORK -- Los Medias Rojas le dieron un nuevo significado a la expresión “llegar y jugar” la noche del viernes.

Después de completar una barrida de tres juegos sobre los Medias Blancas la tarde del jueves, unos encendidos Medias Rojas, que venían de ganar seis encuentros consecutivos y 10 de sus últimos 12, esperaban llegar esa misma noche a su hotel en Manhattan.

En cambio, problemas con el avión los obligaron a regresar a un hotel en Chicago alrededor de las 2 de la madrugada del viernes.

Tras dormir unas horas y volver al avión, surgieron nuevos inconvenientes mecánicos que provocaron varias horas más de retraso. Finalmente, cerca de cuatro horas antes del horario programado para el primer lanzamiento del encuentro de las 7:15 p.m. ET ante los Mets, el equipo despegó del Aeropuerto Midway de Chicago y aterrizó en Nueva York a las 4:40 p.m.

Lo único a su favor era que el Aeropuerto LaGuardia está a pocos kilómetros del Citi Field.

Los Medias Rojas llegaron al estadio alrededor de las 5 p.m., obligados a acelerar toda su preparación. Para ayudar a Boston, el inicio del juego fue retrasado hasta las 7:50 p.m. Sin embargo, eso no los frenó, ya que vencieron a los Mets por 6-2 para conseguir su séptima victoria consecutiva.

Mientras los encargados del clubhouse trabajaban a toda prisa para preparar el vestidor de los visitantes, los Medias Rojas hicieron lo posible por mantener su rutina previa al juego lo más normal posible.

“Todavía estamos esperando parte de la lavandería”, dijo el manager interino Chad Tracy aproximadamente una hora y 40 minutos antes del primer lanzamiento. “Los muchachos se están vistiendo, van a tomar algunos swings y nos prepararemos para jugar”.

Antes de llegar a Nueva York, los jugadores intentaron tomarse la situación con humor.

“Tratamos de verle el lado positivo”, comentó el zurdo Payton Tolle. “Intentamos divertirnos un poco. En un momento nos miramos y simplemente empezamos a reír porque ya era ridículo”.

Cuando Tolle abordó el avión el viernes por la mañana, antes de saber que permanecería ahí durante varias horas más, aprovechó para comer donas.

“Me comí como cinco donas”, contó Tolle. “Era lo único que había. Pregunté: ‘¿No tenemos algo con proteína?’. Comí una glaseada y un par con chispas de colores y relleno de chocolate”.

Más tarde, cuando el despegue parecía acercarse, llegaron burritos de desayuno y alitas de pollo.

“Nos dieron lo que necesitábamos”, dijo Tolle.

Es justo decir que el jardinero central Ceddanne Rafaela fue quien vivió el mejor día de todos sus compañeros.

Antes de lo que se suponía sería un despegue puntual el viernes por la mañana, Tracy recibió una llamada del jefe de operaciones de béisbol, Craig Breslow, para informarle que Rafaela había sido elegido al Juego de Estrellas como reemplazo de la estrella de los Yankees, Aaron Judge, quien está fuera por una lesión en una costilla.

Tracy utilizó el sistema de altavoces del avión para anunciarle al grupo que el club tenía un cuarto All-Star, uniéndose a Aroldis Chapman, Willson Contreras y Ranger Suárez, quien no participará debido a una distensión en la ingle izquierda.

“Obviamente, un montón de muchachos fueron a darle palmadas, abrazarlo, y creo que se quedó con la cabeza entre las manos por un buen rato. Incluso puede que se le hayan salido algunas lágrimas”, dijo Tracy. “Creo que significa mucho para él recibir ese reconocimiento”.

Después de la emoción por Rafaela llegó la noticia de que el avión no despegaría por un buen tiempo.

¿La razón de tantos retrasos entre jueves y viernes?

“Anoche simplemente nos quedamos sentados durante mucho tiempo”, explicó Tolle. “Nos alejaron de la puerta de embarque y todos estábamos emocionados porque pensamos que era solo un retraso por el clima. Yo tenía puestos los audífonos y no escuché bien. Luego dijeron que se había averiado el remolcador. Después esperamos otras horas y regresamos al hotel para levantarnos y repetir todo al día siguiente”.

¿Y qué ocurrió después?

“Creo que fue una bombilla en la cabina”, dijo Tolle. “Era el mismo avión, pero con otro problema”.

Quizás el contratiempo fue más llevadero gracias al gran momento que atraviesan los Medias Rojas.

“Estábamos escuchando música, jugando cartas, y siento que el equipo está muy unido en este momento”, comentó Rafaela. “Eso fue lo que vi ayer. Solo estábamos bromeando”.

¿Una experiencia que fortaleció al grupo? ¿Por qué no?

“Pasas 10 horas dentro de un tubo de unos ocho pies de ancho con las mismas personas. Convives muchísimo y terminas acercándote más”, dijo Tolle. “Creo que simplemente seguiremos jugando el béisbol que hemos estado jugando. Estoy seguro de que de todo esto saldrá alguna celebración especial o alguna camiseta. Sin duda fue toda una experiencia”.

Es el segundo viaje consecutivo en el que el club enfrenta problemas de este tipo. Después de una derrota vespertina ante los Rockies el 24 de junio, el vuelo chárter estuvo unos 30 minutos en el aire antes de regresar a Denver por un problema mecánico cuya reparación tomó más de tres horas. Los Medias Rojas aterrizaron cerca de las 5 de la mañana y más tarde esa misma noche derrotaron a los Yankees y a su as Cam Schlittler en Fenway Park.

El viernes esperaban conseguir un resultado similar frente al otro equipo de Nueva York.