“Brutal”. Beltrán listo para representar a P.R. en el Salón, tras una trayectoria única

3:36 PM UTC

COOPERSTOWN, Nueva York – Para , el camino hacia el Salón de la Fama no fue el más común ni el más fácil. Pero el domingo, el exestelar de los jardines y del bate será exaltado en Cooperstown como el sexto puertorriqueño con una placa en el museo de los inmortales, después de Roberto Clemente, Orlando “Peruchín” Cepeda, Roberto Alomar, Iván “Pudge” Rodríguez y Edgar Martínez.

¿Por qué fue diferente el camino? Primero, porque Beltrán es el primer Salón de la Fama boricua elegido en el Draft de MLB, después de que se implementara dicho sistema en la Isla del Encanto en 1990 y el exbateador ambidextro fuera seleccionado por los Reales en 1995. Y segundo, porque el escándalo del robo de señas de los Astros campeones del 2017 – que le costó su puesto como dirigente de los Mets en el 2020 antes de su primer juego en la cueva – retrasó un poco su elección al Salón de parte de la Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica (BBWAA, por sus siglas en inglés).

Pero ahora, tras recibir el 84.2% de los votos en el ciclo del 2025-26, su cuarta oportunidad en la boleta, Beltrán se prepara para su gran momento en el Clark Sports Center del pequeño pueblo del estado de Nueva York.

“El simple hecho de que la gente pensara que yo podía ser un Salón de la Fama, creo que eso siempre fue muy positivo”, dijo Beltrán, de 49 años ahora. “Estoy agradecido con todos los reporteros que votaron por mí. Y con los que no votaron por mí, también respeto su punto de vista y cómo llegan a su conclusión. Dicho eso, voy a disfrutar este momento y voy a seguir siendo quién soy yo, porque para mí, ése es el mayor valor”.

Por supuesto, números contundentes no le faltaron a Beltrán como un Salón de la Fama digno de ser electo en su primera oportunidad en la boleta. Cuando un jugador combina 435 jonrones y un total de 2,275 hits con 565 dobles, 1,587 empujadas, 1,582 anotadas, 312 bases robadas, tres Guantes de Oro en el jardín central, dos Bates de Plata, nueve Juegos de Estrellas y un premio a Novato del Año en 1999, sus argumentos son más que suficientes.

Además, lo hecho en la postemporada es de leyenda. Incluyendo sus playoffs del 2004, cuando había sido cambiado de los Reales a los Astros, Beltrán bateó .307/.412/.609 en un total de 65 partidos de postemporada, con 15 dobles, 16 vuelacercas, 42 empujadas y 11 bases robadas. Ayudó a los Cardenales a ganar el banderín de la Liga Nacional en el 2013 y a los Astros a conquistar la Serie Mundial del 2017.

¿Y en los playoffs en aquel 2004 con Houston, los primeros de su carrera? Línea de .435/.536/1.022 con ocho cuadrangulares y 14 impulsadas en ocho encuentros.

Ahora, le tocará a Beltrán expresar en el podio lo que significó sus 20 años como jugador de Grandes Ligas con los Reales, Astros, Mets (cuya gorra estará en su placa), Gigantes, Cardenales, Yankees y Rangers.

“No hay duda de que hace un par de semanas, me sentía con un poco de estrés, porque estaba escribiendo lo que quiero decir, los temas que quiero hablar”, comentó Beltrán sobre su discurso programado para el domingo por la tarde. “Estaba desesperándome. Pero ya estoy más cerca en ese aspecto. Quiero disfrutar el momento. Quiero estar bien presente. Quero darle las gracias a todas las personas que han influido en mi vida como jugador. Y quiero reconocer todas las cosas que he vivido. Y probablemente usar el momento para inspirar a los jóvenes también, de que hay que soñar y hay que creer en uno”.

Beltrán será ahora parte de una distinguida lista de inmortales de Cooperstown provenientes de Puerto Rico. Desde el 2011, cuatro de ellos han sido elegidos: Alomar en el 2011, Rodríguez en el 2017, Martínez en el 2019 y ahora Beltrán.

“(Habrá) un mensaje para Puerto Rico, por supuesto”, afirmó el oriundo de Manatí. “Es mi tierra, la amo. Para mis padres, que van a estar ahí, mis hermanos, mi esposa, mis hijos. Una carrera de 20 años, tratar de resumirla en un speech (discurso) de, qué sé yo, 15 minutos… tú dices, ‘wow, ¿cómo hago esto?’”

Efectivamente, hay una buena camada de fanáticos boricuas en Cooperstown para el fin de semana, además de aficionados de los Mets, Astros y otros equipos que integró Beltrán.

“Brutal”, describió Beltrán la sensación de representar a Puerto Rico en Cooperstown. “Yo estoy feliz, porque somos una islita en el Caribe y yo poder ver que, a través de esfuerzo, como que nos hemos dejado sentir a través de los años, la historia, lo que significa Cooperstown, lo que significa Major League Baseball, todos los jugadores pasan por una temporada y por todas las temporadas que se han jugado en Grandes Ligas… saber que no todo el mundo puede llegar a ese momento y que un puertorriqueño llegue… brutal”.

Por supuesto, no sólo son los fanáticos puertorriqueños que están contentos, sino también los que fueron inspirados por él en la isla – sin importar su nivel como peleteros. Un ejemplo de ello es el utility boricua de los Cardenales, Bryan Torres.

“Para cada uno de nosotros como puertorriqueños, es un orgullo y un súper honor poder tener un pelotero más dentro del Salón de la Fama”, comentó Torres, oriundo de Caguas. “Es un ídolo desde que yo soy un niño, pero no sólo para mí, (sino) para muchos otros niños también.

“Beltrán es un ejemplo tanto fuera como dentro del terreno. Lo fue dentro del terreno y lo es fuera del terreno como ser humano. Era mi ejemplo a seguir”.

Ahora, esa larga trayectoria en el béisbol, que también incluyó cuatro participaciones en el Clásico Mundial de Béisbol vistiendo el uniforme de Puerto Rico y otra en la del 2026 como gerente general – además de su academia de béisbol en la isla en la actualidad – tendrá su parada en Cooperstown. Y con 61 miembros vivientes del Salón de la Fama programados para asistir a la ceremonia – un nuevo récord – Beltrán también conocerá a algunos de sus propios ídolos.

“Yo soy muy fanático del béisbol. Soy fanático de esas personas que van a estar ahí”, dijo. “Me crie viendo a esos jugadores. Estoy emocionado y ya quiero tomar muchas fotos. Voy a ser como un fanático caminando por Cooperstown, conociendo a las leyendas. De alguna manera u otra, ellos abrieron el camino para nosotros”.