Shohei Ohtani pasó buena parte de dos meses siendo superado en poder por Chandler Simpson, algo que, sin ánimo de ofender a Simpson, jamás debería suceder.
Pero cuando te duele la rodilla y también el brazo, bueno, eso puede afectar tu swing, incluso si se trata de uno digno de un Jugador Más Valioso en cuatro ocasiones. Y el swing de Ohtani estaba completamente desajustado.
Todos lo vimos. Fue una sequía de poder que llamó la atención de todo el mundo del béisbol. Entre el 19 de agosto y el 14 de octubre (hasta el Juego 3 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional), 345 jugadores de Grandes Ligas conectaron al menos un jonrón. Ohtani no fue uno de ellos.
Todo esto sería un gran motivo de preocupación para los Dodgers de cara al 2027. Su mejor jugador terminó la temporada sin hacer mucho ruido, sin poder alcanzar las rectas, sin conectar la pelota con autoridad y sin lucir saludable en absoluto. PERO... hubo aquel swing.
En el que terminó siendo el último partido del año para los Dodgers, el Juego 4 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, Ohtani finalmente recuperó su swing. Fue apenas un swing, pero uno de gran impacto: Su primer jonrón desde el 18 de agosto, un contundente batazo frente a Dustin May, de los Cerveceros.
¿Qué puede decirnos realmente un solo swing sobre el estado del bate de Ohtani de cara a la próxima temporada? Bueno, nos hace pensar que Shohei está mucho más cerca de recuperar su mejor versión de lo que pareció durante buena parte de los playoffs. Aquí explicamos por qué.
La fuerza con la que conectó la pelota (113.1 mph)
El cuadrangular de Ohtani fue el segundo batazo más fuerte de la postemporada y también el más potente que había conectado desde la primera mitad del año, cuando las lesiones todavía no le habían arrebatado su extraordinario poder. El último jonrón que Ohtani había conectado con mayor fuerza que su batazo en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional fue el 20 de junio. Cuando Ohtani está en plenitud de condiciones, alcanza esos niveles extraordinarios de velocidad de salida con facilidad.
Hacia dónde conectó la pelota (hacia su banda de jalar)
Normalmente, Ohtani tiene un poder increíble hacia todos los sectores del terreno. No depende de halar la pelota para conectar jonrones, como ocurre con algunos bateadores. Para ponerlo en términos de los Dodgers: Se parece más a Freddie Freeman que a Mookie Betts. Entonces, ¿por qué importa que este cuadrangular haya sido un batazo contundente hacia el jardín derecho-central? Porque antes de eso, Ohtani prácticamente no estaba conectando la pelota con autoridad hacia su banda de halar. Puede que no dependa de ese tipo de poder, pero sí posee una capacidad extraordinaria para halar la pelota (como quedó demostrado en su histórico partido de tres jonrones durante los playoffs del año pasado). Y si esa capacidad desaparece, algo anda mal.
Hasta el Juego 4 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, Ohtani tenía el porcentaje más alto de batazos hacia la banda contraria entre todos los bateadores de la postemporada, por delante de jugadores como Brice Turang, Steven Kwan y Simpson. Y ésa no es una posición en la que quiera estar. Batear hacia la banda contraria no es algo malo (basta con preguntarles a los campeones Cerveceros), pero Ohtani no quiere hacerlo con tanta frecuencia, especialmente porque la mayoría de esos contactos eran débiles o elevados sin mucha fuerza. Para un bateador como Ohtani, conectar débilmente hacia la banda contraria sí es un problema. En cambio, verlo halar la pelota con autoridad es una buena señal.

El lanzamiento que conectó (un cutter de 95.1 mph)
Ohtani no lograba hacer contacto a tiempo con prácticamente ningún lanzamiento durante buena parte de los playoffs. Como explicó Mike Petriello cuando analizó el bajón ofensivo de Ohtani, había una señal de alarma importante en la sincronización de su swing: Llegaba tarde a las rectas con más frecuencia en octubre que en cualquier otro mes desde su llegada a los Dodgers. Y, en realidad, el problema se remontaba al inicio de su mala racha en agosto. Ohtani no podía responder ante los lanzamientos de alta velocidad. Desde el 19 de agosto hasta el Juego 3 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, bateaba apenas .067 contra lanzamientos de 95 mph o más y se ponchaba en un tercio de esas oportunidades. Por eso resulta alentador ver un swing como el de este jonrón, en el que Ohtani logró halar un lanzamiento de más de 95 mph en la esquina baja y adentro de la zona de strike, haciendo contacto con la parte gruesa del bate.
El punto de contacto que logró alcanzar (2 pulgadas delante del plato)
Esto está directamente relacionado con sus swings tardíos y los contactos débiles hacia la banda contraria. Ohtani estaba dejando que la pelota se internara demasiado antes de hacer contacto. Ahora bien, incluso cuando está encendido con el bate, a Ohtani siempre le gusta dejar que el lanzamiento viaje hacia el plato, y aun así cuenta con una velocidad de bate de élite que le permite conectar la pelota con autoridad hacia el jardín izquierdo-central. Por eso posee un poder tan excepcional hacia todos los sectores del terreno. Sin embargo, durante la postemporada del 2026, antes del Juego 4 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, el punto de contacto de Ohtani estaba a más de nueve pulgadas por detrás del borde delantero del plato.

Eso es simplemente demasiado extremo. Fue su punto de contacto más retrasado en cualquier mes desde que llegó a los Dodgers y el más retrasado entre todos los bateadores de la postemporada. Con un punto de contacto tan profundo, Ohtani no podía generar la velocidad de bate ni el ángulo ascendente necesarios en su swing para hacer daño. ¿Pero qué sucedió en el swing de aquel jonrón? Ohtani conectó la pelota dos pulgadas por delante del plato. Hacer contacto más adelante le da a la parte gruesa del bate el tiempo necesario para alcanzar su máxima velocidad y permite conectar el lanzamiento justo cuando el swing asciende en el ángulo adecuado para elevar la pelota con autoridad. De ahí el tremendo cuadrangular de Shohei.
La velocidad de bate que alcanzó (81.7 mph)
Como explicamos anteriormente, la prueba está en la velocidad de bate. La mejor sincronización del swing de Ohtani y su punto de contacto le permitieron generar una extraordinaria velocidad de bate de 81.7 mph. Según la definición de Statcast, un "swing rápido" es aquel que alcanza al menos 75 mph. Así que un swing de más de 80 mph es, sencillamente, extremadamente rápido. La velocidad de bate que registró Ohtani en su jonrón de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional fue la más alta que había alcanzado en un cuadrangular desde el 22 de junio, casi cuatro meses antes. Cuando vemos a Ohtani conectar la pelota con velocidades de bate como ésa, sabemos que su swing está funcionando como debe.
¿Estamos analizando demasiado un solo jonrón? ¡Quizás! Pero creemos que ese cuadrangular fue un anticipo de lo que veremos el próximo año: el regreso de Ohtani a su nivel de Jugador Más Valioso.
