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De recoge bates a héroe de los Dodgers

Aunque no lo crean, los empleados de los camerinos proveen un rol tan importante para el éxito del día a día de los 30 conjuntos de Grandes Ligas así como los que se reúnen detrás de las oficinas para procesar los datos numéricos y formular un análisis que sea el factor determinante que impulse la organización al Clásico del Otoño.

Uno de aquellos clubes tomó el mundo del béisbol de sorpresa cuando tuvo la oportunidad de vestir el uniforme de su equipo favorito de su niñez y convertirse en un héroe popular de la fanaticada.

Sucedió que los Dodgers necesitaban un pelotero adicional para un partido interescuadra mientras los futuros campeones de la División Oeste de la Liga Nacional calentaban los motores de cara a la apertura de una temporada abreviada.

Solo tomó un par de jugadas, con todo el estilo de un veterano ligamayorista, para que Francisco “Chico” Herrera se convirtiera en la sensación del Summer Camp con su actuación defensiva en el jardín izquierdo del Dodger Stadium.

No obstante, si no hubiese sido por el empujón que recibió de sus hermanos mayores, Chico nunca se hubiera convertido en la comidilla del barrio.

Según relataba a Corte4, Chico desde niño siempre fue fiel at fútbol, no el americano, sino al juego bonito que se celebra en cada lugar del mundo. Tal como sus cuatro hermanos y el resto de la familia, el amor por los Dodgers corría por la sangre de Herrera, no más que no practicaba el deporte del diamante hasta que comenzó a sentirse agotado porque "seguí corriendo y corriendo y corriendo" en el césped.

"Entonces dije, ‘sabes qué, déjame ir a jugar béisbol", acotó Chico. "Mi hermano dijo, 'está bien, ve a probarlo'. Lo hice y fue una transición bastante fácil porque jugué con mi hermano y no fue tan difícil pasar del fútbol al béisbol".

Herrera se unió a las filas de los equipos de béisbol en la escuela secundaria, logrando conseguir un trabajo con los Dodgers como recoge bate en 2008, y formó parte de la novena de Los Angels Valley College como campocorto por dos años antes de llegar a la conclusión que no contaba con las habilidades requeridas por los cazatalentos para obtener un contrato profesional.

Como muchos de nosotros que hemos logrado forjar un futuro dentro del mundo del béisbol sin ser peloteros, a Herrera se le ocurrió la idea de destacarse como uno de los "clubbies" del conjunto angelino.

"Renuncié al sueño porque pensé que no era lo suficientemente bueno para salir allí afuera. No fui reclutado en la escuela secundaria. No tengo lo que se necesita para pasar al siguiente nivel", explicó Herrera. "Lo mejor que podía hacer era estar cerca de los jugadores. Me acostumbré a estar cerca de ellos. Trabajé todo el tiempo tratando de mantener a mi familia".

Pese a que nunca fue visto de cerca por los equipos de las Mayores, el exlanzador de los Dodgers, John Garland, quedaba asombrado por su herramienta como pelotero, al punto que logró buscarle un tryout con el equipo por quien empujó desde niño desde su hogar y las gradas de Chavez Ravine.

"Tuvimos una prueba abierta allí en Arizona. Llegué a los cortes finales", indicó Herrera. "Simplemente no bateé tanto como necesitaba. No me firmaron allí. Esa fue mi oportunidad".

El gran brazo que Garland había estado dispuesto a ver durante las prácticas previas a los partidos, salió a relucir cuando los Dodgers se vieron en la necesidad de colocar a Herrera en los jardines, en lugar de tener que llamar a uno de los jugadores de las ligas menores que se encontraban en el campo de entrenamiento alterno, tomando en cuenta los riesgos de la pandemia del COVID-19.

Herrera se convirtió en el favorito de los aficionados de los Dodgers al completar una doble matanza, sacando de out a Chris Taylor con un disparo desde los jardines.

Y luego dio de qué hablar cuando le robaba un hit a la superestrella Mookie Betts.

A pesar de que los muchachos de los Dodgers iniciaron una campaña, que incluyó camisetas, para que el dirigente Dave Roberts le diera la oportunidad de batear, la historia de Cenicienta concluiría sin que probara su madero frente a los talentosos abridores del equipo.

Con todo y eso, Chico quedó a gusto. Porque verse como un Grandes Ligas por un par de días representó para él una gran oportunidad.

‘‘Ocurrió rápido. Esos momentos en los que no pensé mucho Pero supongo que las redes sociales lo toman como un momento brillante. Fue divertido. Solo salí a trabajar", señaló. "Supongo que ir a jugar pelota y hacer una jugada. Eso es lo que hacemos allí. Así que tuve la suerte de hacerlo yo mismo."

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