Gorkys Hernández y Pablo Sandoval tuvieron que protegerse de los batazos de foul de Alen Hanson
Una de las predicciones más difíciles del béisbol es saber adónde irá a parar una bola conectada con fuerza por algún bateador. Muchas veces la elevación del batazo les da tiempo a los fanáticos presentes en el estadio a prepararse para capturar la bola y llevársela como un apreciado recuerdo a casa. Pero en otras ocasiones, la línea salida a toda velocidad del bate otorga un mínimo tiempo de reacción y los resultados suelen ser dolorosos.
¿Recuerdan aquel turno de David Hulse, de los Rangers de Texas, en 1992, en un partido ante los Angels? Los jugadores de ese equipo terminaron moviéndose dentro de su propio dugout porque Hulse no podía dejar de conectar bolas de foul hacia esa zona.
En la noche de este sábado sucedió algo similar en el juego de los Dodgers de Los Ángeles ante los Gigantes de San Francisco en el AT&T Park. En la parte baja del 7mo episodio con el partido empatado a cinco carreras, el jardinero izquierdo de los locales,
Pablo y Gorkys ya estaban preparados para el próximo foul, pero el "peligroso" turno de Hanson terminó cuando se ponchó con una bola alta. No logró el batazo que quería, pero al menos, tampoco hirió a ninguno de sus compañeros. Aunque un buen susto sí que pasaron.