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Ozzie Virgil, el más grande de todos los dominicanos

Juan Marichal. Pedro Martínez. David Ortiz. Sammy Sosa. Adrián Beltré. Bartolo Colón.

 

Estas figuras sólo forman parte de una pequeña fracción del gran legado que la República Dominicana ha aportado hacia las Grandes Ligas.

 

Pero esto tal vez no hubiese sucedido si no hubiese sido por la oportunidad que los entonces Gigantes de Nueva York le brindaron a Ozzie Virgil en un día como hoy en 1956, para convertirse en el primer pelotero de la isla caribeña en jugar en las Mayores.

 

Virgil, quien emigró de la República Dominicana junto a su familia a los 13 años, estableciéndose en el Bronx, tal vez pudo haber ascendido un par de años antes pero su compromiso con las Marinas de los Estados Unidos, de 1950-52, tardó su llegada.

 

El nativo de Monte Cristi tituló en la esquina caliente aquella tarde en el parque del Polo Grounds en Harlem, cerca del sector de Washington Heights, hogar de la concentración más grande de dominicanos en los Estados Unidos.

 

¿Cómo le fue en su primer día en un 'play' de Grandes Ligas? Se fue en blanco en los cuatro turnos que tomó en la derrota de los Gigantes ante los Phillies.

 

A lo largo de nueve temporadas, Virgil vistió el uniforme de cuatro otras organizaciones: Detroit (1958-1961); Atléticos de Kansas City (1961) Baltimore (1962), Pittsburgh (1965) y de nuevo los Gigantes durante la temprana época de la franquicia en San Francisco (1966, 1969) antes de su retiro.

 

Si bien que sus numeritos no fueron tan brillantes, su posición como el primer dominicano de los 739 que han arribado a la Gran Carpa lo coloca por encima de cada uno de los miles de peloteros que ha logrado firmar un contrato profesional en la tierra del merengue.

 

Gracias, Ozzie.