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Roberto Alomar organizó la visita de la familia de Clemente al Museo de la Fama de Cooperstown

Roberto Clemente fue un ejemplo dentro y fuera del terreno de juego. Sus excelentes estadísticas dentro de los diamantes de las Mayores durante 18 temporadas y su labor para con la comunidad, hicieron que el jardinero boricua de los Piratas de Pittsburgh hoy sea recordado como todo un héroe. Recordemos que Clemente fue el primer pelotero latino en ser exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown y que el premio que las Grandes Ligas entregan cada año al jugador con un destacado servicio comunitario lleva su nombre.

 

Otro boricua, también miembro del Salón de los Inmortales y quien curiosamente comparte nombre con el mítico # 21, ha dicho en innumerables escenarios que Clemente es un símbolo no sólo para los puertorriqueños y latinoamericanos, sino para todos los que sueñan con dejar un legado imperecedero. Por eso, Roberto Alomar fue el principal organizador de una visita a Cooperstown, en la cual los protagonistas fueron los familiar del gran Clemente.

Al recorrido asistió por primera vez, Don Matino Clemente, el hermano mayor de la leyenda, quien al admirar la placa y lleno de emoción declaró: "Después de todo, me siento bien", como compartió el periodista boricua Danny Torres en su cuenta de Twitter.

Estamos seguros de que fue una jornada para el recuerdo.

¡Grande, Alomar! ¡Clemente vive!