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Yasiel Puig y la persistencia: un ejemplo de vida en las Mayores

Los peloteros de las Grandes Ligas, más allá de su rol deportivo y del espectáculo que representa su juego, son seres humanos abriéndose camino en la vida. 

Es importante tener eso presente cuando se habla de cualquier deportista profesional. El deporte, que en inicio formó parte del desarrollo social de los que hoy son parte de la Gran Carpa, con el tiempo se transformó en la herramienta de producción para ellos y sus familias. Es decir, el deporte -y en nuestro caso el béisbol- es un motor económico y también un soporte colectivo. 

Desde esa perspectiva, Yasiel Puig es una figura interesante, que no solo ejemplifica los retos de la comunidad latinoamericana en los Estados Unidos, sino también las transformaciones que un ser humano con deseo de superación protagoniza. 

En esa línea, no debe sorprender a nadie que a 20 minutos de concluir su segunda participación en la Serie Mundial, el cubano se tomara su tiempo para reflexionar sobre el hecho de no poder alzarse con la corona de las Mayores en dos ediciones consecutivas. 

Y claro, Puig también aprovechó para pensar en su juego, ejercicio que puso en evidencia su madurez como jugador y como ser humano. 

"Algunas veces hago muchas cosas locas en el terreno de juego y a los fanáticos no le gusta. A veces las personas empiezan a gritar cosas que uno no quiere oír, pero está bien, ese es mi trabajo. Me gusta jugar mientras me divierto. Disfruto y lo hago mejor cuando me divierto. A mis compañeros les gusta esa energía y tratan de hacer lo mismo para levantar el equipo", dijo Puig. 

Finalmente, Yasiel agradeció a la fanatizada de los Dodgers de Los Ángeles por el respaldo y el apoyo a lo largo de la campaña. Igualmente, pidió perdón "por no haber completado el trabajo". 

"Voy a hacer lo mejor que pueda el próximo año para traer de vuelta al equipo en la postemporada y tratar de ganar la Serie Mundial que tanto ha esperado el equipo por 31 años. Voy a trabajar fuerte para hacer eso posible", sentenció. 

De seguro, estas pasadas dos temporadas, más allá de los resultados y el juego de pelota, han sido una escuela para los muchachos de los Dodgers. No obstante, queda claro que en Yasiel la derrota es una razón más para seguir más fuerte hacia el éxito. Y lo está logrando. 

Esperamos que en el 2019, las ocurrencias del toletero de los Dodgers sigan inyectándole energías a la víbra que se vive en los diamantes de las Grandes Ligas. ¡No hay derrotas ni triunfos definitivos, Yasiel! La vida sigue y mañana es otro día. 

¡Persistencia y afinca'o en el próximo turno al bate! 

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