De la Fernandomanía al Clásico: Rodrigo López repasa su carrera al HOF de México

7:06 PM UTC
Design by Tom Forget / MLB.com
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Hace dos semanas, el Salón de la Fama del Béisbol Mexicano anunció a sus nuevos miembros, con el cañonero Erubiel Durazo y el lanzador, analista de los D-backs y gerente general de la Selección de México, Rodrigo López, ganándose sus lugares. Pero ambos tienen una conexión que va mucho más atrás.

De hecho, el primer jonrón que López permitió en las Grandes Ligas fue contra Durazo. Después de hacer su debut en las Mayores contra los Bravos, López se enfrentó a Durazo en Arizona el 6 de mayo del 2000.

Si las cosas hubieran sido un poco diferentes, tal vez ese cuadrangular nunca se habría conectado. En la parte baja de la primera entrada, López tenía a Durazo en cuenta de 2-2 y estaba a un pitcheo de sacarlo de out. En cambio, López sorprendió a Luis González en la inicial para culminar el inning. Eso significó que Durazo pudo abrir el segundo episodio con una cuenta nueva. Esta vez, Durazo se adelantó 2-0 antes de depositar el lanzamiento de López en lo profundo del jardín central.

“En mi mente, pensaba qué habría pasado si hubiera terminado de lanzar el primer inning en lugar de sorprender a González en primera”, le dijo López a MLB.com en una reciente llamada telefónica. “Teniendo dos strikes, probablemente podría haber sacado a Durazo y sería una historia diferente”.

Sin embargo, Durazo no había terminado con López. Después de que el lanzador fue enviado a Triple-A más adelante en esa temporada, se encontró con Durazo mientras el toletero estaba en una asignación de rehabilitación.

“Lo enfrenté en Tucson, donde tenían su equipo de Triple-A en ese momento, y me conectó dos cuadrangulares”, recordó López. “Desde entonces, lo enfrenté muchas veces en la pelota invernal cuando él jugaba para Hermosillo, así que estoy seguro de que lo saqué de out un par de veces, pero en mi mente, siempre le permití un cuadrangular o un extrabase a ‘Ruby’”.

Pese a esto, López no parece guardarle rencor: Los dos exjugadores de los D-backs posaron juntos con camisetas inspiradas en México antes de la Noche de la Herencia Mexicana del equipo, a celebrarse el jueves.

Erubiel Durazo and Rodrigo López pose together in Mexico-inspired jerseys. Photo by D-backs.
Erubiel Durazo and Rodrigo López pose together in Mexico-inspired jerseys. Photo by D-backs.

Que López se haya enamorado del béisbol es gracias al mexicano Fernando Valenzuela. Al crecer cerca de la Ciudad de México, López y su familia no estaban en los lugares del norte de México donde el béisbol es una locura, como Baja California, Sinaloa, Sonora y Chihuahua. Como gran parte del país, López creció en una familia futbolera, donde su padre jugaba de manera semiprofesional.

“[Mis padres] siempre nos apoyaron en cualquier actividad que decidiéramos hacer, pero siempre nos animaron a practicar deportes, así que, por supuesto, el primer deporte al que fuimos introducidos fue el fútbol”, confesó López. “Probablemente yo era un jugador por debajo del promedio. No tuve mucho éxito hasta que me pusieron en la posición de portero. Pero ahí es cuando Fernando entra en mi historia”.

López tenía 6 años cuando la Fernandomanía arrasó por primera vez en las Grandes Ligas, esa edad perfecta en la que un niño puede quedar verdaderamente cautivado con el deporte. Con su alta patada, su cambio de velocidad con gran caída y su racha de éxito en las Mayores, Valenzuela convirtió a López y a muchos otros en fanáticos del béisbol.

“Empecé a ver a Fernando en la televisión. Recuerdo que todo el mundo veía los juegos cuando Fernando lanzaba cada cinco días”, recordó López.

Con Valenzuela en la mente, él y su hermano mayor, Raúl, se acercaron a su padre con una petición.

“¿Cómo que quieren jugar béisbol?”, respondió un sorprendido Raúl padre. “¡No sabemos nada de béisbol!”.

Con los dos hermanos jugando en la liga local Tolteca (“En la Ciudad de México, nombraron a las Pequeñas Ligas con elementos de la cultura de los nativos de México”, explicó López), su padre se hizo amigo del actual vicepresidente de los Pericos de Puebla, el mexicano Alfonso López (su hijo, el mexicano Alejo López, jugó para los Rojos en el 2023). Eso llevó a la gran oportunidad de Rodrigo.

Un día, Alfonso quería ponerse al día con la familia y ver lanzar a Raúl. Cuando se enteró de que Raúl había ido a la universidad, centró su atención en el hermano menor. Alfonso bajó al terreno, agarró un guante de receptor y le recibió a Rodrigo en el bullpen para unos cuantos pitcheos. Le gustó lo que vio.

"Oye, ¿qué tal Rodrigo?”, le preguntó Alfonso a Raúl padre. “La última vez que lo vi era muy pequeño, pero ahora creo que tiene algo. ¿Qué tal si le conseguimos una prueba en Veracruz?”.

El resto es historia: López pasó unos años en ligas menores mexicanas antes de que los Padres lo firmaran previo a la campaña de 1995. Aunque ganó 81 encuentros en las Mayores — incluyendo una notable presentación de 10 ponches contra los Yankees — fue su labor para ganar la Serie del Caribe en el 2002 lo que sigue siendo lo más memorable para él.

Tras haber firmado un nuevo contrato con los Orioles mientras lanzaba en la pelota invernal ese año, el objetivo de López era concentrarse en la próxima temporada. Ante las súplicas del dueño de los Tomateros de Culiacán, López accedió a ir a lanzar, pero en un solo juego. Después de ayudar a derrotar a los Navegantes del Magallanes (Venezuela) en el primer partido del torneo, López regresó a casa para descansar y prepararse para la pretemporada.

En cambio, México siguió ganando. El propietario hizo una segunda súplica:

“Oye, Rodrigo”, le dijo. “Te necesitamos aquí, porque tenemos la oportunidad de ganar el campeonato”.

Sabiendo lo que significaría para sus compañeros y su país, el lanzador aceptó y voló de regreso a Caracas, durmiendo sólo unas horas antes del duelo final contra los Vaqueros de Bayamón de Puerto Rico. Sin verse afectado por el viaje o la fatiga, López estuvo intocable. Lanzó un juego completo de cuatro hits para ayudar a México a ganar su cuarto campeonato de la Serie del Caribe en la historia.

“Fue mi mayor logro, porque en ese momento, México nunca era el favorito para ganar la Serie del Caribe”, confesó López. “Cuando regresamos a México, el presidente recibió al equipo para reconocer nuestro campeonato. Luego volamos a Culiacán y había gente esperándonos afuera desde el aeropuerto hasta el estadio sólo para saludarnos y pasar tiempo con nosotros. Me sentía en la cima del mundo”.

El trabajo de López ahora es cambiar esas expectativas sobre el béisbol mexicano. Como gerente general de la selección nacional, supervisó el sorpresivo avance del equipo hasta las semifinales en el 2023, ayudando a inspirar a los fans del béisbol en todo el país, antes de que una derrota ante Italia en el último juego de la fase de grupos eliminara al equipo a principios de este año.

A pesar de la derrota, López está entusiasmado por el estado del béisbol en su país.

“Fue un resultado decepcionante, porque ni siquiera llegamos a la segunda ronda”, admitió López. “El equipo que armamos tenía a los jugadores más talentosos que estaban disponibles. Hubo muchachos que [querían jugar], pero por diferentes circunstancias en sus contratos o en sus carreras no pudieron estar en el equipo, como [el mexicano Isaac] Paredes o Cody Ponce”.

Eso no detuvo a López y a su personal, incluyendo a los mexicanos Mariana Patraca y Jorge Campillo, de armar el que es posiblemente el roster más talentoso en la historia de México en el Clásico Mundial de Béisbol. Si ese partido contra Italia — una espina para México durante los 20 años de historia del torneo — hubiera sido diferente, entonces podrían haber avanzado y la conversación sería muy distinta.

“Al final, simplemente no ejecutamos de la manera en que esperábamos hacerlo”, reconoció López. “Nos enfrentamos a un equipo que estaba bastante inspirado tras su victoria contra los Estados Unidos el día anterior. Fue un tiempo más corto del que esperábamos, pero el esfuerzo y el trabajo que pusimos en el torneo me hicieron sentir bastante satisfecho con lo que estamos haciendo”.

Antes del próximo Clásico Mundial de Béisbol, México jugará en el Premier12 del 2027. López admite que no sabe cómo estará involucrado, pero asegura que le gustaría ayudar en lo que pueda. Estará esperando mostrar el talento que el equipo de béisbol de México puede exhibir en el terreno.

“No es culpa de nadie, es sólo béisbol, pero definitivamente necesitamos aprender de esto”, concluyó López. “¿Qué más podemos hacer mejor? ¿Cómo podemos prepararnos para el próximo torneo basados en las reglas que establece el Clásico? Y luego, una vez [que te acercas al torneo], es cuando comienza mi trabajo para ver quién está disponible e intentar reclutarlos y convencerlos de lo importante que es jugar”.