A sus 41 años, Scherzer le dio a Azulejos justo lo que necesitaban en su debut del 2026

2:48 AM UTC

TORONTO -- Hace un mes, algunos se preguntaban si encajaba en el roster de los Azulejos. Ahora, algunos estarían contemplando dónde estaría el equipo de Toronto sin el veterano.

Por la próxima década, señalaremos a los Azulejos del 2026 como un ejemplo de la profundidad de pitcheo. Jamás hay suficiente, incluso si casi cuenta como dos rotaciones de un equipo grande.

Ya sin Trey Yesavage, el puertorriqueño José Berríos ni Shane Bieber, el equipo canadiense acaba de perder a Cody Ponce por un esguince en un tendón del codo derecho que posiblemente podría ponerle fin a su temporada que apenas comenzaba. La lista de lesionados de los Azulejos tiene mejores brazos que algunas rotaciones activas, haciendo de los pocos abridores en salud más importantes que nunca. Pero este no es un simple cuerpo que respira … se trata de Max Scherzer.

La victoria de los Azulejos por 5-1 sobre los Rockies fue guiada por Scherzer al comienzo, con el derecho de 41 años controlando al oponente por el suficiente tiempo para que la ofensiva irrumpiera. Durante sus seis entradas de una carrera, Scherzer fue el maestro de su propio juego, jamás abrumando a Colorado, pero siempre en control de cada turno. Un jonrón solitario fue su único manchón, pero el número más importante de la presentación del diestro es las seis entradas, que desesperadamente necesitaban luego de que el bullpen tuvo que cubrir varios episodios tras la lesión de Ponce la jornada anterior.

La última vez que Scherzer estuvo en la lomita del Rogers Centre, fue en el Juego 7 de la Serie Mundial. En dicho compromiso le dio a Toronto 4.1 innings concediendo una carrera, luego salió del encuentro en el quinto episodio con los Azulejos todavía arriba por 3-1, tras el bambinazo de Bo Bichette contra Shohei Ohtani. La ovación de pie continuó mientras Scherzer entraba a la cueva, una leyenda del juego que parecía haber dejado a su equipo perfilado para conquistar su primer título desde 1993.

A sus 41 años se siente y suena renovado. Confía en que ha superado sus problemas en el pulgar que lo plagaron por años -- incluso aprendiendo a tocar el piano para lidiar con dicho problema -- y que haya eliminado cualquier duda sobre lo que pueda aportar. No volvió a los Azulejos para comenzar lentamente pensando en la postemporada. Scherzer está en el equipo para lanzar, y con millones en bonos vinculados a su total de innings en el 2026, existe bastante motivación. Detrás de Kevin Gausman y Dylan Cease, Scherzer podría cargar con el mayor peso esta campaña.

Nadie lo planeó de esta manera, pero son pocas las veces que un Plan A dura en el béisbol. La rotación de Toronto está teniendo problemas para mantenerse a flote, pero Scherzer ya luce como un salvavidas.