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Eloy Jiménez pretende dar el próximo paso este año con la organización de White Sox

MLB.com

GLENDALE, Arizona - Eloy Jiménez tenía 15 años de edad cuando tomó su decisión.

Era el 2013 y en pocos meses el jardinero dominicano firmaría su contrato de US$2.8 millones, después de realizar pruebas con 13 equipos de Grandes Ligas en espacio de una semana.

GLENDALE, Arizona - Eloy Jiménez tenía 15 años de edad cuando tomó su decisión.

Era el 2013 y en pocos meses el jardinero dominicano firmaría su contrato de US$2.8 millones, después de realizar pruebas con 13 equipos de Grandes Ligas en espacio de una semana.

Sería en Chicago que jugaría en la Gran Carpa, Jiménez se dijo a sí mismo después de su 14ta prueba. El quisqueyano llegó a rechazar ofertas más lucrativas de los Rangers y los Astros para firmar con los Cachorros, en parte porque le gustaban los colores del equipo del norte de Chicago.

"Mi jugador favorito era Sammy Sosa y me gustaban los jonrones y todo eso", dijo Jiménez, de 21 años de edad. "Era joven, un niño, pero sabía que quería jugar en Chicago. Como jugador, firmas y piensas que vas a crecer con ese equipo y llegar con él a Grandes Ligas, pero Dios tuvo otro plan para mí. De todos modos voy a jugar en Grandes Ligas en Chicago, así que eso no ha cambiado".

Los éxitos y fracasos que ha tenido Jiménez en su carrera profesional hasta la fecha lo han ayudado a madurar. El prospecto número uno de los White Sox aún está creciendo físicamente y, como la mayoría de los jugadores de su edad, sigue puliéndose en cuanto a la ofensiva y la defensa se refieren.

"Estos colores también son buenos", dijo Jiménez, jalándose la camiseta blanca y negra de los Medias Blancas. "Me gusta mucho lo que estamos haciendo aquí. Los Medias Blancas están construyendo algo especial y quieren que yo sea parte de eso. Eso es bueno".

Los Medias Blancas adquirieron a Jiménez en el 2017 como parte del canje en el que el abridor colombiano José Quintana pasó a los Cachorros.

Jiménez es uno de 30 jugadores que han participado en el quinto mini-campamento de bateo que organizan los Medias Blancas anualmente en el Camelback Ranch, su sede de pretemporada. Además de batear en el terreno y en las jaulas, los participantes se reúnen con instructores y otro personal del equipo varias veces al día.

Jiménez se encuentra en Arizona para perfeccionar en su swing. Aunque conecta jonrones descomunales y monta un espectáculo durante las prácticas de bateo, el oriundo de Santo Domingo aún tiene espacio para mejorar.

En el 2017, Jiménez bateó .312 con 19 jonrones y 65 remolcadas entre las fincas de los Cachorros y los Medias Blancas. También ha participado en los últimos dos Juegos de las Futuras Estrellas.

"Todo lo que habíamos escuchado acerca de [Jiménez] era cierto", dijo el coach de bateo de Clase-A Avanzada Winston-Salem, Charlie Poe, quien trabajó con el dominicano en el 2017. "Su potencial es alto y su aptitud para el juego es increíble. No se deja vencer por las rectas y ataca los lanzamientos rompientes. No les hace swing a las bolas por el suelo. Tiene un buen enfoque".

Jiménez ha estado muy ocupado en los últimos 12 meses, ya que terminó el 2017 con los Gigantes del Cibao en el béisbol invernal de la República Dominicana. Ahora, falta menos de un mes para que arranquen los entrenamientos de primavera.

"Para serte sincero, creo que la temporada pasada fue la mejor que he tenido", expresó Jiménez. "Me enfrenté a buena competencia y pude mantenerme tranquilo, hacer los ajustes y eso es lo que me va a ayudar a llegar a Grandes Ligas. Recuerdo estar en la liga de novatos y sentirme frustrado cuando me hacían out. Tenía 17 años en ese entonces. Siento como que eso fue hace mucho tiempo".

Jiménez rebosa de confianza y se siente capataz de jugar en Grandes Ligas ya en el 2018. Los Medias Blancas no lo quieren apresurar, pero será el desempeño del guardabosque lo que determinará dónde empezará y terminará la temporada.

"Quiero que todos sientan que están listos", dijo el gerente general de los Medias Blancas, Rick Hahn. "Vamos a tener a 60 jugadores en el campamento del equipo grande y quiero que todos sientan que se pueden colar en el roster de 25. Es nuestro deber en la gerencia, junto con los coaches, emplear una perspectiva a largo plazo para lo que estamos tratando de lograr y no tratar de apresurar las cosas por conseguir satisfacción inmediata".