Como nativo del norte de California, Logan entiende lo que significa vestir el uniforme de los Giants y ha asumido la responsabilidad que conlleva representar a la comunidad que ayudó a moldearlo. Ya sea pasando tiempo con un paciente infantil con cáncer, reconfortando a familias que sufren la pérdida de un ser querido, honrando a veteranos militares o reuniéndose con un aficionado que enfrenta circunstancias inimaginables, Logan aborda cada interacción con humildad, compasión y una presencia auténtica. Esos momentos definen su liderazgo y lo han convertido en uno de los embajadores más confiables de los Giants.
Todo cambió para Logan tras perder a su primo, Kade, debido a un envenenamiento por fentanilo.
En lugar de mantener el dolor de su familia en privado, Logan eligió compartir su historia con la esperanza de evitar que otras familias pasaran por el mismo sufrimiento. Ha hablado en escuelas secundarias de todo el norte de California —incluyendo su propia escuela— sobre los peligros del fentanilo, el abuso de sustancias, la salud mental y la importancia de pedir ayuda. Su disposición a mostrarse vulnerable le da autenticidad a cada conversación, permitiendo que los estudiantes escuchen a alguien cuyo mensaje proviene de una experiencia propia.
En Oracle Park, Logan se ha convertido en el principal impulsor del Día Anual de Concientización sobre el Fentanilo de los Giants. Dedica tiempo a reunirse en privado con familias que han perdido seres queridos por envenenamiento con fentanilo, escuchando sus historias, compartiendo la suya y creando un espacio donde el duelo es recibido con compasión en lugar de silencio. Su defensa de esta causa va mucho más allá de un solo día en el estadio. Se ha mantenido al tanto de los procesos judiciales relacionados con el caso de su primo, mientras continúa apoyando esfuerzos educativos, de prevención y legislativos destinados a abordar la crisis del fentanilo.
Esa misma apertura también ha fortalecido las conversaciones sobre la salud mental. Logan ha respaldado desde hace tiempo al personal de Salud Mental y Bienestar de los Giants, ayudando a normalizar el diálogo sobre la terapia, el bienestar emocional y la búsqueda de ayuda. Su honestidad ha reforzado una cultura dentro del vestidor donde la salud mental se trata con la misma importancia que la salud física.
La misma empatía que define su activismo es evidente cada vez que entra a la habitación de un hospital.
Logan es un rostro familiar en los hospitales infantiles UCSF Benioff, en Family House San Francisco y en George Mark Children's House. En Family House, donde las familias se hospedan mientras sus hijos reciben tratamientos para salvar sus vidas en el hospital vecino, pasa tiempo conversando con los padres, jugando béisbol infantil con los niños, firmando pelotas y creando momentos de normalidad en medio de circunstancias increíblemente difíciles. En el UCSF Benioff Children's Hospital, visita a pacientes jóvenes, a sus familias y a sus cuidadores, brindando palabras de aliento a quienes enfrentan enfermedades infantiles.
Su compromiso con George Mark Children's House —que brinda atención pediátrica especializada y apoyo familiar a niños con enfermedades terminales— va mucho más allá de la recaudación de fondos. Junto al histórico socio de los Giants, Tony's Slice House, a través de una campaña que ha recaudado más de $350,000 en los últimos nueve años, Logan ha ayudado a crear concientización y apoyo financiero al diseñar su propia pizza insignia, cuyas ganancias benefician directamente a la organización. Más importante aún, se toma el tiempo para visitar George Mark, preparando pizzas junto a los niños que reciben atención, reuniéndose con sus familias y viendo de primera mano el impacto que la campaña genera en sus vidas.
Lo que mejor define el servicio de Logan es su constancia.
Su disposición para servir abarca cada rincón de los esfuerzos comunitarios de los Giants. Esta temporada, Logan se convirtió en la imagen de la campaña Until There's A Cure de los Giants, uniéndose a una larga lista de peloteros y entrenadores del equipo que han portado la icónica pulsera de la fundación para concientizar sobre el VIH/SIDA. En 1994, los Giants se asociaron con Until There's A Cure para organizar el primer juego a beneficio del SIDA en el deporte profesional, una tradición que ha continuado desde entonces y que ha desarrollado una relación que ha generado más de $2 millones para organizaciones de educación, atención y servicios sobre el VIH/SIDA en el Área de la Bahía, así como para la investigación internacional sobre la enfermedad. Al prestar su voz y su plataforma a una de las tradiciones comunitarias más antiguas de la organización, Logan da continuidad a un legado de compasión y defensa que ha definido a los Giants durante más de tres décadas.
Dentro de la organización de los Giants, se ha ganado la reputación de ser el pelotero que siempre tiene tiempo para solicitudes especiales. Cuando el departamento de Relaciones Comunitarias recibe una petición para un niño merecedor, una familia que atraviesa dificultades, veteranos militares o alguien cuyo sueño es simplemente conocer a su jugador favorito, Logan suele ser la primera opción a contactar, porque todos saben que él transformará ese momento en algo significativo. Ya sea dando la bienvenida a los veteranos en el campo antes del Memorial Day, pasando tiempo con Elizabeth Tate, la veterana de 103 años conocida como "Rosie the Riveter", o creando recuerdos imborrables para los fanáticos de los Giants que enfrentan desafíos extraordinarios, tiene una habilidad poco común para hacer que cada persona se sienta valorada, escuchada y comprendida.
Para Logan, el servicio a la comunidad es simplemente una extensión de quién es él. Su liderazgo se mide no solo por lo que logra en el montículo, sino por los incontables momentos fuera del béisbol en los que elige estar presente para los demás. A través de la compasión, la humildad y un compromiso inquebrantable con las personas, Webb ejemplifica el legado de Roberto Clemente.






