MLB presentó su visión de un gran acuerdo mediante una serie de propuestas entregadas a la Asociación de Jugadores de MLB (MLBPA, por sus siglas en inglés) durante las últimas semanas.
La propuesta más reciente, compartida el jueves pasado y centrada en el sistema de control contractual, permitiría que la gran mayoría de los jugadores ganaran más dinero, alcanzaran la agencia libre antes y compitieran bajo un nuevo sistema económico diseñado para reducir la histórica brecha en las nóminas, uno de los mayores motivos de frustración entre los aficionados debido a su impacto en el balance competitivo.
La compensación es sencilla.
Las grandes superestrellas mejor pagadas de Grandes Ligas tendrían que renunciar a parte de su poder para generar ingresos en el nivel más alto del mercado.
Eso plantea lo que considero una de las preguntas centrales de estas negociaciones en torno al sistema de control contractual: ¿Debe el próximo Convenio Colectivo optimizarse para la superestrella que llega a la agencia libre o para el jugador promedio cuya carrera termina antes del arbitraje salarial?
Es poco probable que la participación global de los jugadores en los ingresos de la industria cambie de manera significativa, si es que cambia. Bajo la propuesta de MLB, seguiría siendo un reparto del 50% para cada parte, porcentaje en el que normalmente se mantiene. Lo que cambia en esta propuesta es la forma en que ese dinero se distribuye a lo largo de la carrera de un jugador.
Esta propuesta representa un cambio de enfoque. Está pensada para el 98%, no para el 2%.
En este siglo, el béisbol de Grandes ligas se ha convertido cada vez más en un deporte donde el valor se genera temprano, pero la compensación llega tarde. Los jugadores jóvenes producen más victorias que nunca, mientras que los veteranos continúan recibiendo una porción desproporcionada de las nóminas.
Las propuestas económicas, vistas en conjunto, buscan corregir ese desajuste y, al mismo tiempo, reducir la desigualdad financiera del deporte, brindándole al béisbol una mejor oportunidad para crecer.
Un cambio histórico
El punto más importante de la propuesta sobre el sistema de control contractual es permitir que los jugadores lleguen antes a la agencia libre.
En la propuesta presentada el jueves, MLB aceptó reducir de seis a cinco años el tiempo de servicio necesario para alcanzar la agencia libre en el caso de los jugadores de 30 años o más. Esta medida está vinculada a la aceptación de un sistema de tope y piso salarial.
El requisito de seis años ha permanecido vigente desde que la agencia libre fue implementada en 1976.
Llegar a la agencia libre un año antes representa una diferencia enorme.
Las carreras de los jugadores son cortas, con un promedio de apenas tres temporadas. Un solo año hace una gran diferencia.
Hasta el 25 de junio, un total de 354 jugadores en los rosters de Grandes Ligas proyectaban llegar a la agencia libre un año antes bajo esta propuesta.
Según el plan, los clubes conservarían la posibilidad de retener a esos jugadores con cinco años de servicio durante una temporada adicional, ofreciéndoles un contrato equivalente al salario promedio de los 125 jugadores mejor pagados del deporte, que esta temporada asciende a US$22.025 millones. Esto crearía una modalidad de agencia libre restringida, similar a la existente en otras ligas profesionales de Norteamérica.
MLB también está dispuesta a eliminar el sistema de oferta calificada, otro de los objetivos de la Asociación de Jugadores.
Es razonable debatir si esta propuesta logra el equilibrio adecuado.
Pero no debe pasarse por alto el punto más importante.
Durante décadas, el sistema laboral del béisbol de Grandes Ligas retrasó el acceso al mercado abierto. Esta propuesta va exactamente en la dirección contraria.
Y es un cambio necesario.
Los jugadores están debutando más tarde y permaneciendo menos años en las Grandes Ligas.
Durante los últimos 40 años, la edad promedio de los jugadores ha disminuido lentamente, pasando de 28.6 años entre las temporadas de 1986 a 1988 a 27.9 años durante las últimas tres campañas.
Mientras tanto, la edad promedio de debut aumentó de 23.7 años (1986-88) a 25.1 años en las últimas tres temporadas.
Las carreras de los jugadores se están acortando tanto al principio como al final.
Esto también refuerza el argumento de que los jugadores aseguren una participación del 50% en los ingresos. Las mejoras en el desarrollo de jugadores y las nuevas tecnologías ya alcanzan incluso al nivel amateur, lo que probablemente ejercerá aún más presión sobre la edad promedio y la duración de las carreras.
Además, los equipos entienden hoy mucho mejor las curvas de envejecimiento. Una temporada como agente libre a los 29 o 30 años tiene mucho más valor que una a los 31 o 32.
Este cambio histórico reconoce que la mayor compensación económica cada vez llega más tarde que el momento en el que los jugadores aportan su mayor valor dentro del terreno.
¿Quiénes se benefician? (La mayoría de los jugadores y los aficionados)
El sindicato sostiene que en MLB la economía de goteo sí funciona. Es cierto que los jugadores de élite han servido como referencia para fijar los precios del mercado laboral del béisbol de Grandes Ligas, ya que sus contratos influyen en los mercados de agentes libres, arbitraje salarial y extensiones de contrato.
Pero esa economía de goteo no llega al grupo más numeroso de jugadores: aquellos que todavía no son elegibles para el arbitraje salarial. Ellos juegan por el salario mínimo o una cifra muy cercana.
Hay que tener en cuenta que la duración promedio de una carrera es de apenas tres temporadas, lo que significa que la mayoría de los jugadores nunca llega al arbitraje salarial, mucho menos a la agencia libre.
Cada año, alrededor del 60% de los jugadores que ven acción en el terreno se encuentran en sus años previos al arbitraje.
En el Día Inaugural de esta temporada, el 57% de los jugadores ganaba el salario mínimo o una cifra cercana. Posteriormente, durante la campaña, quienes reemplazan a jugadores lesionados o los prospectos que son ascendidos casi siempre también juegan por el mínimo o cerca de él. Eso incrementa aún más la proporción total. En el 2025, el 52% de todos los días de servicio correspondieron a jugadores previos al arbitraje.
La principal conclusión es esta: el salario mediano en Grandes Ligas es el salario mínimo.
También vale la pena considerar el valor que generan esos jugadores.
Entre las temporadas del 2019 al 2025, los jugadores previos al arbitraje produjeron el 40.7% del fWAR total.
Sin embargo, el año pasado esos mismos jugadores recibieron apenas el 9.4% del total de los salarios pagados a los peloteros.
En cambio, entre el 2019 y el 2025, los agentes libres percibieron el 61.4% de todos los salarios, aunque produjeron solamente el 28.8% del fWAR.
Dicho de otra manera, los jugadores que generaron más del 40% del valor sobre el terreno recibieron menos del 10% de la nómina total.
Con esta propuesta, MLB elevaría el salario mínimo hasta un récord de US$1 millón para los jugadores con más de dos años de tiempo de servicio. Sería el mayor incremento interanual de la historia.
La compensación también aumentaría a US$1 millón para los jugadores con entre cero y un año de servicio que acumulen un año completo de tiempo de servicio. (Un salario de US$900,000 combinado con un bono de US$100,000).
Esas cifras aumentarían a medida que crecieran los ingresos de la liga.
El incremento es significativo.
Vale la pena recordar lo que el exrelevista de MLB Rob Scahill me dijo hace algunos años, cuando yo trabajaba para FiveThirtyEight.com.
“La mayoría pasa su carrera entre Triple-A y las Grandes Ligas, a menos que tengas un contrato garantizado”, dijo Scahill. “Para la enorme mayoría de los jugadores, cada dólar cuenta para el resto de sus vidas.
“El jugador promedio de Grandes Ligas necesita otro trabajo después del béisbol”.
Si el objetivo del sindicato es maximizar las ganancias del jugador promedio, en lugar de elevar el techo de ingresos de las superestrellas, esta propuesta merece ser considerada.
La compensación: contratos máximos y la clase media
La principal objeción de la Asociación de Jugadores es que un tope salarial reduce el potencial de ganancias de los jugadores mejor pagados. En esta propuesta se establecen restricciones importantes para la parte más alta de la pirámide salarial.
Pero el desacuerdo no gira tanto en torno a si los jugadores deben ganar más o menos dinero en conjunto, sino sobre en qué etapa de la carrera debe concentrarse cada dólar adicional.
La propuesta de MLB contempla limitar los contratos de agentes libres a un máximo de seis años para los jugadores que renueven con sus equipos, denominados “Jugadores Franquicia”, con un valor equivalente al 16% del tope salarial (lo que representaría un contrato máximo de seis años y US$265 millones con las cifras proyectadas para el 2027). Para quienes firmen con un nuevo club, el límite sería de cinco años y el 15% del tope (cinco años y US$202 millones).
Este incentivo, similar a los “Bird Rights” de la NBA, busca que las estrellas permanezcan con sus equipos originales, algo que los aficionados desean porque fortalece el interés y la conexión emocional con los clubes.
Imaginen un sistema que incentive a una figura como Paul Skenes a permanecer con los Piratas, un equipo de mercado pequeño. Eso sería positivo para el béisbol. Nadie quiere una NFL en la que Patrick Mahomes y Josh Allen abandonen a sus equipos para firmar con los Jets y los Gigantes de Nueva York apenas termine su contrato de novato. Bueno, al menos nadie fuera de Nueva York.
Las estrellas seguramente se opondrían a cualquier límite en sus ingresos, pero eso también implicaría que más dinero se redistribuiría hacia otros jugadores, ya que los equipos estarían obligados a alcanzar un piso salarial.
Una vez más, el reparto global seguiría siendo cercano al 50% para cada parte. La discusión es cómo se distribuye esa mitad que corresponde a los jugadores.
Hay una frase de un agente, compartida conmigo durante las negociaciones del último Convenio Colectivo, que siempre se me quedó grabada:
“Creo que existe demasiado enfoque en el 1% superior. En realidad no hay una clase media en el béisbol. Pienso que ha sido un enorme vacío durante muchos años. Hay que encontrar maneras de incentivar a los equipos para que gasten más en la clase media. Porque, al final del día, las estrellas siempre conseguirán su dinero”.
Los jugadores con mayores ingresos perderían parte de su potencial de ganancias, pero ese grupo representa apenas una pequeña fracción del total de peloteros.
Basta considerar que sólo siete jugadores tienen previsto recibir un salario en el 2026 superior al valor anual promedio máximo planteado en esta propuesta. El otro 98% de los contratos actuales de agentes libres no se vería afectado.
Más jugadores se beneficiarían, aunque ello requeriría una mayor redistribución de ingresos mediante un sistema de tope y piso salarial.
Enfoque en el crecimiento
A largo plazo, este marco económico podría convertirse en un enorme impulso para el deporte.
Combinado con un sistema de tope y piso salarial y una distribución compartida de los ingresos por derechos de transmisión, probablemente aumentaría la recaudación porque habría más mercados con equipos realmente competitivos y, por lo tanto, más fanáticos involucrados. Un mayor equilibrio competitivo casi con seguridad conduciría a contratos televisivos más lucrativos, al tratarse de un deporte menos dividido entre equipos ricos y pobres.
Aunque los ingresos de MLB han seguido creciendo sin un sistema de tope y piso salarial, lo han hecho a un ritmo inferior al de las otras principales ligas profesionales de Norteamérica.
Desde el 2015, las tasas compuestas de crecimiento anual de ingresos han sido: NBA 10.7%, NFL 7.5%, NHL 6.8% y MLB apenas 2.7%.
Imaginen cuánto podrían crecer los ingresos si todos los equipos compitieran en condiciones mucho más equilibradas.
Si MLB hubiera igualado el crecimiento de ingresos de la NBA durante la última década, los ingresos de la liga se habrían duplicado y, con ellos, también los salarios, especialmente los de las grandes estrellas.
El salario máximo anual en la NBA era de US$22.97 millones en la temporada 2015-16. Para el 2025-26 ya había superado el doble, alcanzando los US$54.13 millones.
Si se observan todas las piezas del rompecabezas en conjunto, bajo este modelo económico la inmensa mayoría de los jugadores ganaría más dinero y más aficiones permanecerían involucradas durante todo el año, reduciendo tanto la percepción como la realidad del desequilibrio competitivo. Eso, a su vez, probablemente incrementaría los ingresos generales y haría crecer el tamaño del pastel para repartir.
Eso es una marea creciente que eleva a la mayoría de los barcos. Así debería lucir un verdadero gran acuerdo.
